20/12/2018
Se considera que un paciente tiene bruxismo cuando aprieta o rechina los dientes, por largos periodos de tiempo, con gran intensidad y de forma involuntaria.
Los odontólogo distinguimos dos tipos de bruxismo: el diurno, íntimamente relacionado con el estrés, y que, aunque es difícil, es posible controlarlo; y el bruxismo nocturno, que ocurre al dormir, de forma totalmente inconsciente, y que causa alteraciones del sueño. Es imposible que la persona lo controle por sí misma y por eso necesita tratamiento.
La articulación que une la mandíbula con el cráneo se llama articulación temporomandibular (ATM). Para localizarla, pon tus dedos delante de la oreja y toca la “bolita” que se mueve al abrir y cerrar la boca.
Las personas que aprietan demasiado los dientes tienen molestias en esa zona que pueden irradiarse hacia cabeza, oído o cervicales.
ALGUNOS SÍNTOMAS
Dientes desgastados o incluso rotura de algunas piezas, mayor sensibilidad dental al frío, apertura bucal deficiente, mareos y vértigo, dolores en la cabeza, oído, mandíbula o cervicales.
LOS MEJORES REMEDIOS
La férula de descarga. Es transparente y se hace a medida, con un molde de tus dientes. Es el único tratamiento odontológico para evitar que los dientes contacten entre sí y ayuda a relajar los músculos de la mandíbula. Su uso se limita a la noche y el dentista decide si colocarla en la arcada superior o inferior.
Remedios en casa:
Aprende a escucharte. Durante el bruxismo diurno es importante tomar conciencia de cuándo aprietas los dientes y en ese momento dejar de hacerlo.
Practicar técnicas de relajación. Cuanto más alejes el estrés de tu vida, menos apretarás los dientes.
Aliviar el dolor muscular. Aplica frío o calor sobre los músculos de la mandíbula cuando te duela.
Estiramientos. Por la mañana, al levantarte, realiza aperturas de la boca.
No abusar del chicle. Mascarlo exige un uso continuado y constante de la articulación.
Evita los alimentos duros que hacen que fuerces la mandíbula.
No mordisquear uñas o bolis. Parecen hábitos inofensivos, pero desgastan inútilmente la articulación, impidiendo que repose.