24/12/2025
🎄 El misterio de la Navidad
Nunca, nadie, en ningún lugar donde se haya conocido la Navidad, por muchos elfos y bolas que cuelgue en su balcón, o Papás Noeles vestidos de Coca Cola que coloque sobre su tejado, por muy ateo o agnóstico que se sienta, podrá jamás deshacer de su corazón la profunda asociación entre la Navidad y un pequeño niño nacido en Belén en la oscuridad de una cueva, entre animales de pasto y pastores, una joven madre, un padre y el suspiro de la Divinidad que altera las estrellas y hace arrodillar a los reyes para adorarle.
Como decía Chesterton, nunca, nadie, jamás, tras haber cantado, bailado, vitoreado e incluso vociferado esta extraña historia con miles de villancicos, canciones, cuentos, pinturas y numerosas formas de arte, podrá, aunque quiera, desligar esta extraña historia (de un Dios que se hace niño y pobre para salvar a los humildes de la tierra), del misterio de la Navidad.
Y ese es el verdadero sentido de la Navidad. No la familia, los regalos o la ilusión vacía de la lotería o del final de año. Lo que más bien celebramos es otra cosa: la idea de que el Dios que mueve las estrellas encierre dentro de Sí una esencia de ternura como la de un recién nacido, la idea de que la mayor grandeza puede nacer de la auténtica pobreza, la idea de qué el mayor poder pueda esconderse en lo más vulnerable, la idea de que toda revolución capaz de cambiar el mundo empieza siempre en la familia, la idea de que la Esperanza vino al mundo para salvarlo y todo error, dolor o miedo podrá ser superado por medio del amor con el que ese niño más tarde murió en una cruz.
El sentido de la Navidad es la fe en una misteriosa historia de amor lleno de ternura y de esperanza en una revolución: que en la familia, en lo sencillo y lo ordinario aparece todo lo que salva al mundo.
Feliz Navidad.