29/07/2021
A veces le tenemos miedo al tacto, a establecer vínculos físicos y afectivos con las otras porque pensamos que pueden dañarnos como lo han hecho anteriormente o como nosotras mismas hacemos.
Conocernos y re-conocernos en los ojos de otras personas, sobre todo en la adolescencia -etapa convulsa por naturaleza- hace que nos veamos de forma muy distinta y con ojos mucho más amables.
Estoy colaborando con con talleres de expresión corporal para complementar la terapia psicológica y estamos viviendo unas experiencias muy útiles, muy significativas y muy, muy necesarias.
Marta Ortega Navarro, muchas gracias por tu complementaria aportación en nuestro trabajo terapeútico