18/01/2026
Hay un miedo muy moderno que casi nadie reconoce en voz alta: el pánico suave del domingo por la tarde. No es “drama”, no es “debilidad”… es tu sistema nervioso diciendo: “se acabó la tregua”.
Y quiero que recuerdes algo importante: la ansiedad no siempre habla del lunes. Muchas veces habla de cómo llegas tú al lunes: cansada, sin margen, con la cabeza llena, sin haber descansado de verdad aunque hayas parado.
Por eso hoy no te pidas motivación. Pídete suavidad.
Tres ideas sencillas para esta tarde:
1. No conviertas el domingo en una sala de espera.
Si vives el domingo pensando en “mañana”, el cuerpo lo registra como amenaza. Haz una cosa bonita hoy, pequeña, real: una ducha larga, una cena rica, ordenar solo un rincón. Algo que le diga a tu cerebro: “estoy a salvo ahora”.
2. Prepara el lunes para tu yo de mañana, no para la empresa.
Deja listo lo mínimo que te haga la vida más fácil: la ropa, el bolso, el café, una lista con 3 prioridades (solo 3). El resto… no es para hoy.
3. Recuerda esto: el lunes no se vive entero. Se vive por trozos.
La mente te enseña el lunes completo como si fuera una montaña. Pero tú solo tienes que vivir: el despertar, el primer café, el primer paso, la primera hora. Nadie sube una montaña de golpe.
Y si hoy sientes ese n**o en el pecho, no te pelees con él. Pon una mano ahí y dite:
“No tengo que poder con todo ahora. Solo tengo que cuidarme un poco y empezar.”
¿De estas tres cosas, cuál vas a hacer hoy por ti para que mañana el lunes te pese un poquito menos?