06/05/2026
Identificar lo que sentimos no siempre es tan fácil como parece. Muchas veces decimos “estoy mal” o “estoy bien”, pero detrás de esas palabras hay todo un mundo emocional que merece ser entendido.
Desde la psicología, reconocer las emociones es el primer paso para gestionarlas. Las emociones no son buenas ni malas: todas cumplen una función. El miedo nos protege, la tristeza nos ayuda a procesar pérdidas, la ira puede señalar límites que han sido cruzados, y la alegría refuerza lo que nos hace bien.
El problema no es sentir, sino no saber qué estamos sintiendo.
Ponerle nombre a una emoción reduce su intensidad y nos da mayor claridad para actuar. Por ejemplo, no es lo mismo sentir “ansiedad” que “nervios antes de algo importante”, ni “enfado” que “frustración por no lograr algo”.
Una forma sencilla de empezar:
• Pregúntate: ¿qué ha pasado?
• ¿Qué estoy sintiendo exactamente?
• ¿Dónde lo noto en el cuerpo?
• ¿Qué necesito ahora?
La identificación emocional no es debilidad, es autoconocimiento. Y cuanto más te entiendes, mejor puedes cuidarte.