11/03/2026
¿Qué pasa si niega sus emociones?
En el día a día sentimos muchas emociones. Algunas agradables. Otras no. Tristeza, rabia, enfado, miedo, frustración.
Eso forma parte de estar vivo.
El problema es que a casi nadie le enseñan a darles cabida.
Muchas veces intentamos seguir, distraernos, trabajar más, poner música, comer, beber o hacer cualquier cosa que nos ayude a no sentir. Como si no mirar una emoción fuera suficiente para que desaparezca.
Pero no siempre desaparece. A veces se queda. Y a veces acaba teniendo consecuencias.
Lo veo con frecuencia en consulta, especialmente tras una pérdida importante.
Personas que perdieron a su pareja hace años y cuyos familiares cuentan que desde entonces empezó un deterioro físico, un abandono de sí mismos, un aislamiento mayor o incluso más problemas de memoria.
No siempre ocurre así, pero ocurre. Y a veces detrás hay un duelo que nunca tuvo espacio.
Hace unas semanas falleció mi suegro. Hoy me sentía triste. Y en lugar de taparlo, fui a ver a mi suegra. Nos tomamos un café, hablamos del abuelo, de lo mucho que le echamos de menos y también de otras cosas.
Sin negar lo que estaba ahí. Sin frases vacías. Sin intentar correr para “estar bien” cuanto antes.
Estar triste y llorar tras el fallecimiento de alguien es normal. Es humano.
Lo que debe llamarnos la atención es otra cosa: que una persona deje de salir de la cama, abandone su medicación, coma mucho menos, se aísle por completo, empeore claramente o diga que preferiría irse.
Ahí ya no hablamos solo de tristeza.
Ahí hay que pedir ayuda y consultar con un médico de confianza.
A veces una emoción, cuando se atiende, sigue su curso. Cuando se niega, puede complicarse.
Gracias por sus mensajes de estos días. Le deseo una buena semana.
Dra. Paola Ríos Germán
Médico especialista en Medicina Preventiva y Geriatría