21/01/2026
El trauma no siempre es lo que “debería” ser.
No hace falta un evento extremo para que algo nos marque.
A veces, el trauma es una vivencia que fue demasiado intensa para los recursos que teníamos en ese momento.
Algo que no pudo integrarse y que se quedó “pinchando” en el cuerpo, en las emociones, en los recuerdos o en la forma en la que pensamos y nos relacionamos.
Por eso, más adelante, puede seguir interfiriendo:
repetimos sensaciones, evitamos situaciones, reaccionamos sin entender muy bien por qué.
Trabajar el trauma en terapia no es revivir el pasado,
es ordenar el puzzle:
dar espacio a la sensación, a la emoción, al pensamiento y al recuerdo,
para que puedan integrarse y dejar de doler.
Cuando eso ocurre, el recuerdo sigue ahí,
pero ya no gobierna tu presente ni tu futuro.