21/01/2026
Ayer, un CEO me dijo:
“Mi equipo no me contradice nunca. Pensé que eso era bueno.”
Seis meses después, había perdido tres contratos millonarios.
Nadie en su círculo cercano se había atrevido a cuestionar sus suposiciones fundamentales.
Vivimos una paradoja inquietante.
Nunca habíamos tenido acceso a tanta información.
Y, sin embargo, rara vez nos ponemos de acuerdo sobre lo esencial.
Según Pew Research Center, una gran parte de la población no comparte ni siquiera una base común de hechos.
No hablamos de opiniones distintas. Hablamos de realidades paralelas.
Y esto no solo afecta a la política.
Afecta a las empresas, a los equipos y a las decisiones estratégicas.
La neurociencia nos muestra algo fascinante:
cuando escuchamos de verdad, la actividad cerebral entre dos personas se sincroniza.
Pero escuchar así exige salir del “modo automático” del cerebro.
Y eso —como sabes— no es nada fácil.
Sam Palmisano, ex CEO de IBM, lo resumía con una claridad poco habitual:
“Escuchar con un solo objetivo: comprender.
No escuchaba para criticar, objetar o convencer.
Escuchaba únicamente para comprender.”
He trabajado con una directora de innovación que aplicó una regla tan simple como poderosa:
la regla de los tres disensos.
Ninguna decisión estratégica se aprobaba sin tres objeciones bien fundamentadas.
En seis meses, su tasa de éxito pasó del 60% al 87%.
No es casualidad.
La diversidad cognitiva puede mejorar el rendimiento de los equipos hasta un 41%, según Boston Consulting Group.
Eso sí:
Los equipos homogéneos deciden rápido.
Los equipos diversos deciden mejor.
Pero solo cuando el liderazgo crea espacios seguros para el disenso.
El conflicto de ideas bien gestionado no es un problema.
Es una fuente directa de innovación.
Hoy, el liderazgo no se mide por imponer una visión.
Se mide por la capacidad de integrar miradas distintas en algo más inteligente que cualquier ego individual.
La pregunta no es si podemos permitirnos escuchar a quien nos contradice.
La pregunta real es:
¿podemos permitirnos no hacerlo?
Gracias a Mónica Heras y a Vogue España por abrir este espacio de reflexión.
El artículo completo se encuentra en el último número (link en comentarios).
💬 ¿En qué momento fue incómodo —pero decisivo— que alguien cuestionara tu forma de pensar?
💬 Si te ha parecido útil, dale al like, guárdalo para más adelante o compártelo con quien lo necesite.
Por un bienestar sin parches y una vida con propósito.
Abrazote,
Olga 💚