21/05/2026
Salgo del nido, de ANIDA, salgo de acompañar a personas en su dolor, su angustia, sus miedos... el temblor, el llanto, la ternura. Y reflexiono sobre éste oficio nuestro, en el que cada vez más me parece imprescindible incluir el contexto social, político, el sistema familiar... para no señalar a la persona como única responsable del sufrimiento.
Si miramos sólo al individuo, corremos el riesgo de patologizar respuestas profundamente humanas en contextos profundamente difíciles.
Hay dolores que también hablan de precariedad, del aislamiento de la gran ciudad, de soledad y exigencia, de violencias invisibles, de historias familiares fragmentadas, de vínculos enfermizos, de una sociedad que enferma mientras pide una adaptación constante.
Y entonces me pregunto:
¿Quién puede estar bien en una sociedad cada vez más enferma?
Y a ti ¿qué te parece? Te leemos.
En ANIDA reflexionamos juntas sobre nuestra práctica, sobre nuestro oficio, sobre nosotras en el mundo.