13/02/2021
Se acerca el día de San Valentín y con él, una excelente excusa para hablar de hormonas y amor. Y es que los seres humanos compartimos una esencia común en las experiencias amorosas, la química del amor, que desata la atracción, altera nuestras emociones, genera vínculos afectivos y en definitiva, provoca ese poderoso y complejo sentimiento que llamamos amor.
Nuestra forma de ser, nuestro carácter, nuestra conducta y hasta la forma de ver la vida son las consecuencias directas de un conjunto de reacciones químicas que nuestro cerebro produce. Una de estas reacciones es el amor, en la cuál hay descargas neuronales y hormonales que al mezclarse crean una revolución interna convirtiendo lo racional en irracional, la prudencia en torpeza y la serenidad en nerviosismo.
El sentido del olfato capta las feromonas del otro, la feniletilamina invade el cerebro, la dopamina entra en acción. Vivimos el amor apasionado. Con un poco de oxitocina y endorfinas, ese amor se convertirá con los años en un vínculo amoroso…. a menos que seas adicto a la feniletilamina. Así se suceden la atracción, la seducción, el apego, el deseo, las relaciones sexuales y, en el mejor de los casos, la relación duradera de la pareja.
Entonces, veamos qué pasa en cada etapa:
Tres etapas del amor:
❤️ La primera etapa del amor es el deseo que surge como una atracción física :
👉 Las feromonas son moléculas volátiles secretadas por el ser humano que emiten señales en formas de impulsos olorosos. Son captadas por una parte del sistema olfativo, el órgano vomeronasal.
Estos impulsos olfativos pasan directamente al hipotálamo, región cerebral que secreta hormonas y, por asociación al sistema límbico, afecta a la conducta emocional, al impulso sexual, a la sensación de placer... Todo ello sin pasar por la corteza cerebral, es decir, sin que en ello entre el control de la consciencia. Esto explica la dificultad para describir lo que uno siente. Lo llamamos química entre las personas o sexto sentido.
Las feromonas activan la pituitaria que ayuda a segregar hormonas provocando cierto amor o atracción hacia esta “fragancia”.
Ciertas áreas del cerebro se desactivan. Según algunos estudios, este es el caso de la amígdala, una estructura cerebral que juega un papel importante en el miedo: tenemos menos miedo a acercarnos a esa persona. Además sabemos que si la amígdala está silenciada, la corteza prefrontal, involucrada en el juicio crítico, también se desactiva. No encontramos defectos en esa persona… Todo está listo para sentir el amor ciego.
❤️ La segunda etapa del amor es el enamoramiento
Empieza una verdadera cascada neuroquímica dentro de nuestra cabeza. Se debe a los compuestos llamados monoaminas :
👉La Noradrenalina provoca una sensación potente en la que se mezclan mariposas en el estómago y nerviosismo, la Norepinefrina produce euforia, energía excesiva, insomnio y pérdida de apetito, aumenta la capacidad de recordar estímulos nuevos, lo que explica que los amantes recuerden los más mínimos detalles así como los momentos inolvidables de la relación. La Serotonina brinda felicidad y logra generar una mejor disposición anímica.
👉Pero el quid de esta etapa se encuentra en la Feniletilamina (PEA). Se la considera responsable del « flechazo ». Es una anfetamina que segrega el cuerpo de manera natural y que provoca exaltación, alegría y euforia. Es la responsable de las sensaciones del placer y también influye en el área de la energía física y mental: hace que las personas enamoradas puedan invertir mucha energía en pensar en la persona amada, o incluso en mantener relaciones sexuales sin sentir hambre o sueño, llegando incluso a perder la noción del tiempo. Es como si el cuerpo “perdiera” la capacidad de sentirse cansado, o aguantara muchas más horas activo. El deporte también produce su liberación, así como escuchar música que nos gusta o estar expuestos a la luz. Algunos de los alimentos que activan la feniletilamina son el chocolate.
👉La PEA activa la secreción de Dopamina, neurotransmisor implicado en el sistema de recompensa, en la motivación, el placer y el deseo. Emite una señal de felicidad cuyos efectos eufóricos nos hacen repetir la experiencia: nos gustaría estar siempre juntos, nos llamamos diez veces al día, nos pasamos la noche hablando... Participa en experiencias naturalmente recompensantes como el s**o y está relacionada con la adicción que el amor puede provocar en ciertas personas. Cuando los niveles de dopamina son óptimos somos la mejor versión de nosotros mismos: estamos motivados, alegres, satisfechos, nos relacionamos bien con los demás, nuestra líbido es buena, sentimos amor, tomamos riesgos a conciencia y estamos entusiasmados.
Pero... efectos temporales!
Los neuroquímicos del enamoramiento vienen en ráfagas y al cabo del tiempo, al igual que pasa cuando alguien consume dr**as durante un período largo, llega la tolerancia o lo que comúnmente se conoce como habituación. Cuando la cascada química desciende, hay muchas personas que lo interpretan como una pérdida de amor. Lo que realmente sucede es que los receptores neuronales ya se han acostumbrado a ese exceso de flujo químico y el enamorado necesita aumentar la dosis para seguir sintiendo lo mismo. Eso puede convertir una fluctuación natural en una crisis, y puede hacer que aparezca la frase: “Ya no siento lo mismo”.
Los estudios muestran que el amor apasionado desaparece después de unos cuatro años. Hay que saber distinguir el amor del enamoramiento. El amor tiene que ver con una serie de valores y creencias, el enamoramiento son una serie de reacciones químicas producidas en diferentes regiones cerebrales que nos hacen tener una visión idílica de una persona.
Para aquellos "adictos" a la PEA, a menudo es el final de la relación. Preferirán buscar en conquista tras conquista los efectos eufóricos de la feniletilamina.
Afortunadamente, otros pueden depender de otras hormonas: oxitocina y endorfinas.
❤️ La última etapa es el apego
Sentimos calma y estabilidad con la otra persona. Está dirigida por la oxitocina, vasopresina y las endorfinas
👉Oxitocina: Es la sustancia química del abrazo, la liberan hombres y mujeres al tocarse y abrazarse, haciendo que estos se apeguen. Secretada por la glándula pituitaria, la oxitocina se libera en el cerebro y en el sistema reproductivo cada vez que tocamos a alguien que amamos. Da sensación de seguridad, disminuye la ansiedad, promueve la confianza y el acercamiento. Es una especie de "pegamento hormonal" que nos mantiene unidos mucho después de que se haya agotado la feniletilamina.
Las relaciones sexuales, y más cuando se alcanza el orgasmo, inducen un aumento en la secreción de oxitocina... Aunque el tacto sigue siendo la mejor forma para que ambos miembros de la pareja mantengan el nivel de oxitocina necesario para preservar la relación.
👉La vasopresina es la sustancia química de la monogamia que se incrementa y hace que el vínculo se prolongue durante muchos años. Juega un papel específico en las relaciones de pareja, fortalece el apego a esa persona y no a otra. Asocia el placer experimentado con el otro en el apego.
👉Endorfinas: las cosas más insignificantes nos causan mucha alegría. Después de los excitantes efectos de la PEA, nuestro cerebro es invadido por sustancias que tienen las mismas propiedades que la morfina. Las endorfinas aportan calma, alivian el dolor y reducen la ansiedad. La sensación de bienestar que brindan da como resultado una relación emocional muy fuerte que no queremos interrumpir. Ahora puedes hablar, comer y dormir en paz. Es apego amoroso, completa armonía. Una felicidad tranquila que puede durar años, si pasamos por la abstinencia de la feniletilamina.
Por supuesto, no podemos resumir la relación romántica con una simple fórmula química pero sí podemos ver que las hormonas y el amor van de la mano. Es reconfortante saber que el cerebro tiene recursos insospechados que se adaptan a las diferentes etapas de la vida amorosa. Esto no significa que todo se pueda explicar fisiológicamente. Las emociones y la imaginación permiten que la fisiología cambie. Somos tanto material biológico como una abstracción psicosocial.