29/04/2026
YOGA: CONSCIENCIA Y PRESENCIA
No es de extrañar que una persona que lleva, por ejemplo, practicando lo que cree que es yoga a lo largo de una década, descubra (y ya es una bendición si lo descubre) que nunca ha practicado yoga, sino simple y llanamente un ejercicio de carácter gimnásitico e incluso acrobático, más o menos exótico, pero que no es muy diferente a una calistenia y que es beneficioso para el aparato locomotor y para obtener elasticidad, pero que no exige una implicación mental y que más automatiza que desautomatiza, favoreciendo el cuerpo (salvo si se ejecuta como si uno estuviera en una sauna y con calor extremo o si uno se esfuerza innecesariamente y termina por lesionarse), pero no ejerciendo la menor influencia favorable, y mucho menos transformativa, sobre la mente ni activando el desarrollo de la consciencia. Este caso no es ni mucho menos infrecuente y lo mismo sucede con muchas personas que creen que siguen la senda del vedanta, del zen, del ta**ra o de cualquier otra disciplina de autorrealización, y no hacen otra cosa que seguir una metodología “espiritual” que ha sido totalmente falseada y adulterada, alejándose por completo de sus orígenes. Si algo define al verdadero hatha-yoga es que sus técnicas requieren lo que podríamos llamar consciencia o atención consciente y presencia o la consciencia de ser, lográndose así pasar de la consciencia periférica a una consciencia introvertida. Por esta razón, muchos maestros sabios (Chaitayanand, Anandadevananda, Anandaananda, Kapala, y tantísimos otros) insisten en la necesidad de inmovilizar el asana incluso durante varios minutos, para poder introspectarse y conectar con la fuente. Así el asana es yoga y no contorsionismo, acrobacia, pilates o ejercicio físico.
(En las fotografías aparece Nuria Santander, fundadora, directora y gran profesora del centro de yoga “Centre Karuna” en Castellar del Vallès, Cataluña. Creadora del canal de YouTube “Frecuencia Alquímica & Ramiro Calle” y de los Instagram y