01/02/2026
Reducir el estrés no es solo “sentirse mejor”.
Produce cambios bioquímicos medibles en el cuerpo.
Cuando el estrés baja, disminuye la activación constante del eje hipotálamo–hipófisis–adrenal (HHA).
Esto permite que el cortisol deje de estar crónicamente elevado y recupere su ritmo fisiológico.
A nivel metabólico, esto se traduce en:
– mejor sensibilidad a la insulina
– menor liberación de glucosa innecesaria
– reducción de la inflamación de bajo grado
También cambia el entorno celular.
Al disminuir el cortisol sostenido, se reduce la producción de radicales libres asociados al estrés crónico y baja el consumo excesivo de antioxidantes endógenos.
En este contexto, el glutatión deja de gastarse solo en apagar incendios y puede volver a cumplir funciones de mantenimiento:
reparación de membranas, protección mitocondrial y detoxificación basal.
El sistema nervioso autónomo también se reequilibra.
Aumenta el tono parasimpático, mejorando digestión, absorción de nutrientes y calidad del sueño.
Reducir el estrés no es un lujo emocional.
Es una intervención bioquímica directa que cambia cómo funcionan vuestras células.
Cuando el estrés baja,
la energía se usa para vivir, no solo para sobrevivir.
💬 ¿Queréis que os explique qué hábitos tienen impacto real en el estrés a nivel bioquímico y no solo mental?