31/01/2026
NUESTRAS INTIMAS LAS VITAMINAS
Hasta ahora cumplir años suponía que los estratos de células de la parte externa de la piel bajaran su actividad y consiguientemente redujeran su espesor.
O sea, que el envejecimiento estaba servido. Las proteínas de sostén, como la elastina y el colágeno se destruían, los fibroblastos se desgastaban y aparecían las arrugas en las zonas de expresión.
Ahora la cosa ha cambiado gracias a que podemos elegir un tratamiento con el cual detener o revertir el proceso.
Son los productos anti arrugas que comenzaron a desarrollarse en los años 50, con la aparición de cremas muy densas y pringosas. Su utilización quedo plasmada en el celuloide, con aquellos agraviados señores, que soportaban los enormes rulos y las caras grasientas de sus parejas a la hora de ir a dormir.
En la década de los 60, los primeros principios activos, entendidos como tales, alcanzan protagonismo en los productos cosméticos, y los extractos biológicos, el colágeno y la elastina saltan al estrellato de las formulaciones.
En los 80 el movimiento ecológico supone el cambio de esos componentes por extractos vegetales y marinos obtenidos mediante la biotecnología.
A principios de los 90 se registra una auténtica revolución, gracias al descubrimiento de la Vitamina A ácida, que, en nuestros días, junto con las C, y E son líderes indiscutibles de la Belleza cutánea.
¿Y qué misión cumple cada una de ellas?
La A renueva las redes de colágeno y elastina. Gracias a ella podemos invertir algunos deterioros y lograr que nuestra piel de futuro se mantenga más joven que la de hoy.
La vitamina C es la encargada de luchar contra otro enemigo de la Belleza, el agotamiento epidérmico, provocado por el actual ritmo de vida. Nuestra piel refleja las malas compañías y los peores tratos y hábitos con una nitidez sorprendente: el alcohol, el tabaco, ciertos fármacos orales, la falta de sueño y una alimentación tan desequilibrada como la que casi todos seguimos.
La vitamina E es un poderoso nutriente, un ingrediente estrella en la cosmética facial gracias a sus virtudes antioxidantes y protectoras.
Entre sus beneficios cabe destacar la protección frente a los radicales libres ya que actúan a modo de escudo ante los agentes externos que nos afectan a diario, como la contaminación y los rayos UV del sol.
Pero ¿Por qué elegir cuando es posible tenerlas todas...? Son compatibles, y podría resultar una medida sabia la de aplicar la A por la noche y la C o la E por el día, o al revés, o incluso las tres juntas. Sin lugar a dudas, la piel agradecerá un coctel tan rico, nutritivo, refrescante y rejuvenecedor.