22/01/2026
“Uno de los conceptos clave es la heterogeneidad tumoral, es decir, la gran diversidad de células que existen dentro de un mismo tumor. Esta heterogeneidad evoluciona con el tiempo y aumenta cuando las células tumorales sufren estrés, como falta de oxígeno, nutrientes o la presión de la quimioterapia y la radioterapia. Además, el tumor interactúa continuamente con su microambiente, lo que influye en su progresión y en su respuesta a los tratamientos”, manifestó el Prof. Santiago Ramón y Cajal Agüeras, académico de número de Anatomía Patológica de la Real Academia Nacional de Medicina de España (RANME), en su última sesión científica titulada “Del microscopio al desarrollo de un inhibidor antitumoral”.
A partir del estudio de más de 1.500 tumores humanos, el equipo del Prof. Ramón y Cajal identificó un factor clave: eIF4E fosforilado (p-eIF4E). “Este factor regula la traducción de proteínas esenciales para la proliferación tumoral, como ciclinas, factores de crecimiento y moléculas implicadas en la formación de nuevos vasos sanguíneos. Sus resultados muestran que niveles elevados de p-eIF4E se asocian de forma consistente con un peor pronóstico en distintos tipos de cáncer”, detalló.
“Se observó que p-eIF4E está activo en zonas tumorales sometidas a estrés, como la hipoxia. En modelos celulares y animales, la fosforilación de eIF4E confiere a las células tumorales una mayor capacidad para sobrevivir al daño genómico y resistir tratamientos basados en quimioterapia o radioterapia”, reveló.
Este conocimiento permitió identificar una nueva diana terapéutica: las quinasas MNK, responsables de fosforilar eIF4E. A partir de ahí se desarrolló el inhibidor EB1, capaz de bloquear esta vía. Según este patólogo, “los resultados preclínicos muestran que EB1 reduce el crecimiento tumoral, no afecta a células normales y potencia la eficacia de otros tratamientos, como quimioterapia, anticuerpos terapéuticos e inmunoterapia. Además, altera la comunicación entre células tumorales al reducir la liberación de exosomas y la expresión de PD-L1, un mecanismo clave de evasión inmunitaria”.