27/05/2026
El volumen sin estrategia envejece más que las propias arrugas.
Cuando vemos un rostro que se ve “raro” o artificial al sonreír, casi siempre se debe a un exceso de producto en la zona del pómulo central.
Mi filosofía de trabajo huye de los rostros clonados. Prefiero buscar la máxima naturalidad devolviendo la firmeza a los puntos de anclaje laterales.
El resultado: una estructura facial definida, unos ojos que mantienen su expresión y un aspecto descansado.
Menos es siempre más.
¿Has notado alguna vez ese efecto artificial en alguien?