16/04/2020
EFECTOS (NO TAN) VISIBLES DEL COVID19
Pasamos más tiempo que nunca en las redes y ahí volcamos gran parte de nuestra frustración.. Esto tiene un efecto nada saludable. Las recomendaciones que más escucho para reducir la exposición a internet giran en torno a lo que hoy llamamos "infoxicación", pero cabe preguntarse si esto es todo. En mi opinión, no. También nos intoxicamos de enfado, de impotencia o de impulsividad tanto ajena como propia. ¿Podríamos hacer algo más que vomitarlo todo en las redes?
Gente que regaña, gente que regaña a los que regañan, gente que deja mensajes insolidarios en la escalera, gente que deja pintadas en los coches con mensajes groseros a la gente que ha dejado mensajes insolidarios en la escalera, gente que publica la foto de estos coches y estos mensajes en Facebook... No sé si hay más ira que impulsividad y falta de reflexión, estoy convencida de que es una combinación de esto y muchas más cosas, pero lo cierto es que, junto con los mensajes de aliento, de solidaridad y de ánimo, ha crecido también la violencia verbal y gráfica.
Me resultan particularmente desconcertantes los mensajes que exhortan a la concordia con expresiones del tipo "dejad de meter mi**da".
Podemos hacerlo mejor. Podemos hacer el esfuerzo de parar y reflexionar si lo que queremos compartir es verdaderamente coherente con nuestro deseo de las cosas vayan bien, todos hagamos lo que debemos hacer, la pandemia pase pronto, consigamos aprender algo al final, y todas esas motivaciones nobles que sin duda están en la base de nuestras publicaciones.
En estos momentos en los que valoramos tanto (y cuánto lo celebro) la importancia de la cultura, además de aplaudir los monólogos de Rovira, las iniciativas de los cantantes, de los museos, de los poetas y el resto de invitaciones que nos solazan y nos nutren el alma durante el confinamiento, en este momento es importante también valorar lo fundamental del lenguaje, de la expresión cordial y el arte de relacionarse.
Vale la pena el esfuerzo. O más bien, (me estoy acordando de uno de mis pacientes), vale la alegría el esfuerzo.
Que tengáis salud, también emocional.