08/01/2026
En consulta podría tener muchos nombres, hoy la voy a llamar Ana.
Son las 23:17. La casa ya está en silencio, el móvil le ilumina la cara mientras mira el grupo de WhatsApp de su familia y los precios de los vuelos en otra pestaña.
Ahí aparece el pensamiento de siempre:
“Siento que nunca estoy del todo ni aquí ni allí.”
A la mañana siguiente, en la cocina, su hija le pide que le cuente algo “en el idioma de la abuela”. Ana se emociona… y se tensa un poco.
Piensa:
“Quiero que mis hijos hablen mi idioma, pero tampoco quiero que se sientan fuera de lugar en el cole.”
Un domingo cualquiera, se sienta con su pareja delante del calendario. Vacaciones de verano. Dos países, pocos días, demasiadas expectativas.
Otra vez la misma frase:
“Cada vez que hay vacaciones empiezan las discusiones de a qué país vamos.”
En una videollamada, su madre le dice medio en broma, medio en serio:
“Desde que te fuiste te has olvidado de dónde vienes”.
Por la noche, cuando por fin se queda sola en el sofá, echas de menos a su familia y piensa en todo lo que ha construido en el nuevo país y todo se concentra en una idea difícil de soltar:
“Me siento culpable por haberme ido… y también por pensar en volver.”
Ana podría ser muchas personas.
Si algo de esto te suena, no estás sola en esa mezcla de amor, culpa y lealtades divididas. Hablarlo también forma parte de cuidarte.
Si sientes que todo esto se ha hecho pesado en el día a día, la terapia de pareja, familiar o individual puede ser un espacio para ponerle nombre y buscar maneras de estar un poco más en paz con tus decisiones. 🧡
Ofrezco una primera consulta online gratuita (30 min) para ver si este acompañamiento encaja con lo que necesitas.
Puedes escribirme por mensaje privado para más info o para reservar tu cita.
Te espero!