22/03/2026
A veces soy crítica, sí.
Y no por ego, ni por creernos mejores que nadie.
Soy crítica porque creo profundamente en la responsabilidad que implica trabajar con personas… y más aún cuando hablamos de salud.
No todo vale.
No vale atender a alguien cuando no tienes los conocimientos, los medios o la experiencia necesaria para ayudarle de verdad.
No vale aceptar a cualquier cliente solo porque paga.
Cuando una persona llega con un problema de salud, no está comprando una clase.
Está depositando su confianza, su tiempo y muchas veces su esperanza en ti.
Y lo más duro no es no ayudar…
Lo más duro es encontrarte con casos en los que, además, se ha empeorado la situación por una mala intervención.
Ser buen profesional también es saber decir:
“Esto no es para mí”
Y derivar a quien realmente pueda ayudar.
Porque si lo único que te mueve es el dinero…
qué pena.
Ojalá nunca tengas que estar en el otro lado, necesitando ayuda de verdad y perdiendo tiempo valioso en manos equivocadas