10/11/2020
Muchos sabéis ya, que el trabajo que hago habitualmente en terapia se basa en un trabajo con partes internas de la personalidad. En gran medida está basado en el modelo de los Sistemas Familiares Internos de Richard Schwartz.
Para que entendáis en que se basa, os traigo un fragmento de uno de sus libros, donde este autor explica de maravilla en que consiste su visión. Espero que os guste.
“….Considere a su ira como si se tratara de uno de sus hijos. Suponga que usted tiene un hijo a quien no logra controlar- digamos que tiene berrinches todas las noches. Esto ya sería lo suficientemente molesto, cansado pero supongamos, además, que debido a estos berrinches que lo ponen frenético, usted ha optado por criticarlo permanentemente y a mantenerlo encerrado en su habitación por temor a que la abochorne ante los demás. Usted se queda en casa los fines de semana para cerciorarse de que él no se escape y pudieran, en consecuencia, pensar que usted es un pésimo progenitor por la conducta de él. Suponga que cada una de las reacciones suyas sólo ha determinado que sus rabietas sean cada vez peores ya que él intuye que usted querría librarse de él. Así, el problema acabará consumiendo su vida por la manera que tiene usted de relacionarse con su hijo. Lo mismo es válido para nuestras emociones extremas y para nuestras creencias irracionales y extremas – las mismas ya son de por sí difíciles, pero el problema se exacerba a menudo por la manera que tenemos de abordarlas, determinando que nuestras vidas se vuelvan algo o bastante miserables. Podrá parecer extraño el pensar que se tiene una relación con un pensamiento o con una emoción y, sin embargo, no podemos evitarlo. Ellos viven con nosotros, y tenemos que relacionarnos con ellos de una manera u otra. Al igual que sucede con las personas difíciles que hay en nuestra familia o en nuestro entorno laboral, la diferencia estribará en la medida en que nos sintamos afectados y en cómo interactuemos con ellos. Considere qué es lo que siente usted respecto de sus propios y diversos pensamientos y emociones. Es probable que le agrade esa voz interna suya que le recuerda lo que tiene pendiente por hacer y la estrategia a seguir. Usted hace caso de ello y lo utiliza como motivación; usted se relaciona con ella como si se tratara de un ayudante valioso. ¿Qué pasaría si esa misma voz, cuando usted comenzara a relajarse, se volviera crítica de manera estridente gritándole que es un vago y que el cielo se le caerá encima si no vuelve al trabajo? ¿Le gusta entonces esa voz? ¿Qué le responde usted a eso? Como el común de las personas, es probable que usted discuta internamente con la misma como lo haría con un jefe opresor. “¡Lárgate! ¿Es que no me vas a dejar descansar ni siquiera un minuto? ¡Cálmate!” O, sino, intentará usted sofocarla sentándose a ver televisión o a beber unas copas. La parte suya que desea obtener logros ejerce como un excelente sirviente, pero también como un terrible maestro de modo que se establecerá una relación de amor y odio con ella. Las relaciones continuas y complejas que tenemos con muchas de nuestras diferentes voces internas, patrones de pensamiento y emociones son similares a las que tenemos con las demás personas. Lo que llamamos “pensamiento” corresponde a menudo a los diálogos internos que sostenemos con las diferentes partes nuestras.
….Lo que estoy proponiendo es que, por ejemplo, lo que aparenta ser un carácter explosivo es mucho más que un manojo de ira. Si usted lograra centrar su atención en él y pudiera plantearle preguntas, podría comprobar que se trata de una parte protectora suya que intenta defender aquellas partes que son vulnerables y que, además, se encuentra en conflicto con aquellas partes suyas que son complacientes. Podría revelarle así que, en la medida en que usted siga siendo vulnerable y abnegado, esa parte permanecerá así de enfadada. Podría revelarle también que, además, tiene otros sentimientos como pueden ser el temor o la tristeza pero que, para protegerle a usted, cree que debe seguir desempeñando este papel de enfado. Si se lo preguntara (a la parte), podría mostrarle escenas de los momentos de su vida en que esta se vio forzada a adoptar este rol protector. Podrá incluso mostrarle una imagen o representación de sí misma como si fuera un volcán, un dragón o un duro adolescente. Pero, más importante aún, usted puede ayudarle a liberarse de lo que lleva dentro de modo que no se quede estancado en ese papel iracundo. Con su ayuda podrá convertirse en una cualidad valiosa ya que usted dejará de estar afectado por el mal carácter y podrá, en cambio, tener de manera creciente una actitud asertiva.”
(Schwartz (Ph.D.), Richard C. Introducción al modelo de los sistemas de la familia interna)
Trata de mirar hacia dentro, y escucha las partes que te hablan a través de tus sentimientos y pensamientos…tal vez descubras cosas que harán que tu vida mejore.