02/10/2015
SECTAS:
Se propone una aproximación al análisis de las organizaciones sociales denominadas sectas y a los nuevos movimientos religiosos, con la finalidad de aportar información para aclarar conceptos que permitan su entendimiento con mayor profundidad y prevenir potenciales incorporaciones de personas, a grupos destructivos. La problemática actual, que gira alrededor de las sectas, tiende a crecer y a volverse más compleja, hace necesario tener un marco de clasificación y metodología de análisis para prevenir a la sociedad acerca de la existencia de esta realidad. El conocer y considerar las diferentes definiciones, evitará que la sociedad, y específicamente los medios de comunicación y los líderes de opinión, clasifiquen como secta a agrupaciones que no necesariamente sean dañinas socialmente, que tan solo logran promover un clima de intolerancia y hostilidad.
Para entender a estos grupos humanos, se debe partir del proceso histórico y de la etimología del término secta. Joan Coromines en su Diccionari etimológica y en la Encyclopoedia of Religion concuerdan en que la palabra secta «deriva del latín sequi (seguir), y no de secare (cortar); por lo que no implica necesariamente un cisma, aunque se haya utilizado con esta connotación negativa, dependiendo de la cultura y su tradición religiosa, o de la religión oficial reconocida por el Estado, del país y de la época. Este término mantuvo un intenso arraigo durante el dominio cultural del Catolicismo Romano en Occidente, y en el Oriente con la Iglesia Ortodoxa, ya que las creencias diferentes de la religión mayoritaria, eran consideradas como sectas. En el mundo antiguo se consideraban como “sectarios” a las personas que seguían las enseñanzas de un filósofo. Los primeros cristianos fueron llamados “secta de los nazarenos” por los judíos. De igual manera, en los países Islámicos las minorías religiosas son en ocasiones catalogadas como sectas. En Rusia los Católicos Romanos también son catalogados de esta manera, por algunos sectores de la Iglesia Ortodoxa. En Inglaterra, en donde la iglesia oficial es la Anglicana, los Puritanos y los Cuáqueros fueron considerados sectas en siglos pasados. En países Budistas e Hinduistas las religiones siguen igual patrón.
En la era moderna, una secta se concibe como al conjunto de seguidores de una doctrina religiosa o ideológica concreta. Este término se usa para aludir a partidos o a grupos de personas que comparten tendencias comunes ya sea de orden cultural, religioso, políticos o esotéricos, entre otros. De acuerdo a la definición de Moliner (1988), la palabra Secta (del latín secta) quiere decir “Doctrina enseñada por un maestro y seguida por sus adeptos. Particularmente la doctrina y el conjunto de sus adeptos. Estas definiciones generales catalogan como secta a cualquier ideología, política, social, religiosa, filosófica, etc., junto con sus seguidores. Esto incluiría por ejemplo a cualquier religión, partido político, o partidarios de la filosofía de Kant, Marx o el psicoanálisis de Freud.
A través del tiempo, la opinión pública mundial incorporó el significado de la palabra secta como una agrupación antisocial, fanática y peligrosa. La palabra secta ha sido utilizada como una etiqueta y un estigma, que fomenta la intolerancia religiosa.
El Dr. John Hochman, Profesor de Psiquiatría de la Universidad de California en los Ángeles, publicó en 1990 los resultados de sus investigaciones, ofreciendo la siguiente definición, retomando el concepto de Lifton: “Las sectas son grupos que utilizan métodos de “Reforma del Pensamiento” para reclutar y controlar a sus miembros y que utilizan como herramienta una triada” (Hochman,1990). Los tres puntos que definen una secta para Hochman son:
El Milagro: Pensamiento mágico alrededor del dirigente y/o actividades del liderazgo.
El Misterio: La secrecía que oculta la práctica y creencias reales del grupo. Por ejemplo Shoko Asahara, gurú de la Verdad Suprema en Japón ofrecía cursos de yoga para reclutar miembros, ocultando que su verdadero fin era formar guerrilleros religiosos para llevar a cabo actos terroristas. Para lograr esto sugestionaba a la gente con una serie de técnicas psicofisiológicas de control, despojándolos de su Autoridad. Constituía un régimen autoritario y absolutista para utilizar a las personas para cubrir las necesidades del grupo.
Cuando esta triada se encuentra presente en un grupo religioso o de otra índole, sus componentes ejercen un efecto sinérgico ya que cada elemento refuerza al otro en forma recíproca para crear un ambiente extremadamente peligroso que puede desembocar en daños a los procesos de funcionamiento en la mente de las personas, con sus consecuentes efectos en la salud en general.
De allí que en los años ´80 se empezó a emplear el término “nuevos movimientos religiosos” para referirse a cualquier grupo religioso, ético y espiritual, de reciente creación, que aún no haya sido integrado o validado por las principales corrientes religiosas preexistentes, ni haya recibido la categoría de iglesia o religión y cuyo funcionamiento sea inocuo, para marcar la diferencia de la connotación social negativa de "sectas", y evitar la persecución de las minorías. A diferencia, actualmente las autoridades civiles denominan a los grupos sectarios peligrosos, “sectas destructivas”, cuando por su filiación a este tipo de sectas, la persona desarrolla problemas de adaptación social, laboral o familiar, y cuando además se coarta su libertad o incita la dependencia a ésta.
Pepe Rodríguez, periodista y asesor sobre este tema para gobiernos europeos, describe las sectas destructivas como: “… aquel grupo que en su dinámica de captación y/o adoctrinamiento, utilice técnicas de persuasión coercitiva que propicien la destrucción (desestructuración) de la personalidad previa del adepto o la dañen severamente. El que, por su dinámica vital, ocasione la destrucción total o severa de los lazos afectivos y de comunicación efectiva del sectario con su entorno social habitual y consigo mismo. Y, por último, el que su dinámica de funcionamiento le lleve a destruir, a conculcar, derechos jurídicos inalienables en un Estado de Derecho”.
Se describen tres tipos de actuaciones lesivas ejercidas por las sectas destructivas: en el ámbito psicológico, en el social y en el jurídico:
• La destrucción (desestructuración) de la personalidad previa del adepto o que la perjudiquen severamente.
• El que, por su dinámica vital, ocasione la destrucción total o severa de los lazos y comunicación afectiva del sectario con su entorno social habitual y consigo mismo.
• El que su dinámica de funcionamiento le lleve a destruir derechos jurídicos inalienables en un estado de derecho (Rodríguez 1989:45).
Hace énfasis muy particularmente en aquellos comportamientos grupales que dañan a la sociedad, que violan los derechos humanos y que destruyen al individuo. Una secta es según la definición sociológica de Rodríguez, cualquier organización que propicie este efecto negativo social, independientemente de su ideología. Esta definición tiene la ventaja de que no se circunscribe al ámbito religioso, pues abarca incluso a subgrupos políticos, psicoterapéuticos, pseudocientíficos, culturales, etc.
En 1995, una comisión de la Asamblea Nacional francesa presidida por Alain Gest, diseñó el informe “Rapport Guyard”, en donde se resaltan algunos criterios para caracterizar el efecto de las sectas destructivas:
• Desestabilización mental.
• Carácter desorbitado de las exigencias financieras a sus adeptos.
• Ruptura inducida con el entorno o ambiente de origen.
• Atentados contra la integridad física.
• Reclutamiento de los niños.
• Discurso antisocial.
• Disturbios de orden público.
• Eventual desvío de los circuitos económicos tradicionales y tentativas de enfrentamiento en los poderes públicos.
Bryan Wilson distingue siete tipos de sectas de acuerdo con su orientación predominante: sectas conversionistas, revolucionarias, introversionistas, manipulacionistas (o gnósticas), taumatúrgicas, reformistas y utópicas. La clasificación de acuerdo a su fundamento cataloga a sectas: cristianas (palmarianos, adventistas, cientificistas, Iglesia de la Unificación (monistas), mormones, testigos de Jehová, los Niños de Dios; islámica (ahmadismo, bahaísmo); orientales hinduístas-budistas (anandas, omkaranandas, ashramanes, Hare Krishnas, rajnesismo, saísmo; Método Silva y otros de perfeccionamiento individual; paganos (dionisismo, neodruismo; afro-americanos, indigenismos); espiritualistas, demoníacos y extraterretristas. Movimientos esotéricos y gnósticos (rosacrucianos, gnósticos, edelweis, cienciólogos, masones, New Age, teósofos). También se mencionan los Testigos de Jehová, los Evangélicos, Pentecostales, los Umbandistas, las 8 Reinas y en menor medida la Misión de la Luz Divina, la Meditación Trascendental y los seguidores de Silo. También se consideran como sectas el grupo de seguidores del obispo Lefebvre, o la secta andaluza del Palmar de Troya. Diversas fuentes reportan que solamente en los Estados Unidos de América, se calcula que existen 3000 grupos considerados “Sectas Destructivas” (Hassan 1997).
No se debe dejar de mencionar que las sectas destructivas han sido protagonistas de múltiples noticias nefastas: En 1978 la opinión pública mundial fue conmocionada por el suicidio colectivo de 914 personas en Jonestown, Guyana. Todos eran seguidores del Reverendo Jim Jones quien también se autoinmoló. En agosto de 1992, la "secta" argentina Lineamiento Universal Superior (LUS), impactó por el as*****to ritual de un niño en Brasil. En Marzo de 1993 más de 80 personas se suicidaron junto con David Koresh en Waco (Texas), por motivos religiosos. En 1994, el grupo esotérico La Orden del Templo Solar sorprendió a los analistas socio-religiosos efectuando suicidios diferidos en Suiza y Francia. Todos eran seguidores del Dr. Luc Jouret. Se suicidaron más de 50 seguidores. En el mes de noviembre de ese mismo año las autoridades de Ucrania impidieron el suicidio colectivo de los seguidores de Marina Tsvygun quien afirmaba ser la reencarnación de Cristo. Fueron arrestadas 779 personas en Kiev. El culto tiene actualmente 150,000 seguidores en la ex-Unión Soviética y se llama La Fraternidad Blanca. El 20 de marzo de 1995 en Tokyo, Shoko Asahara ordenó a sus seguidores de la secta La Verdad Suprema, colocar bombas con gas sarín neurotóxico en el metro, con el resultado de más de 5000 intoxicados y 12 personas muertas. Seis semanas más tarde, los mismos adeptos de La Verdad Suprema (Aum Shinrikyo) efectuaron un acto terrorista más, en otra estación.
Se han realizado profundos análisis de los movimientos sectarios desde diferentes perspectivas. Un enfoque científico, cataloga como secta a una organización en la que se verifica la existencia o no de explotación, de la falta de ética y transparencia de sus dirigentes, los mecanismos internos de autorregulación y la presencia de técnicas psicofisiológicas de manipulación.
Su entendimiento a través de la Psicología Social es realizado por Michael Langone, estudioso del fenómeno de las sectas, quien las define como “… un grupo o movimiento, que exhibe una devoción excesiva a una persona, idea o cosa y que emplea técnicas antiéticas de manipulación para persuadir y controlar (a sus adeptos); diseñadas para lograr las metas del líder del grupo; trayendo como consecuencias actuales o posibles, el daño a sus miembros, a los familiares de ellos o a la sociedad en general”. “Dado que la capacidad para explotar a otros seres humanos es universal, cualquier grupo puede llegar a convertirse en una secta. Sin embargo, la mayoría de las organizaciones institucionalizadas y socialmente aceptadas, tienen mecanismos de auto-regulación que restringen el desarrollo de grupúsculos sectarios”. (Langone, 1988). Esta definición, mantiene un viso sociológico y tiene las siguientes ventajas:
• Es amplia: Estudia cualquier tipo de organización social; no sólo las religiosas, analizando especialmente los mecanismos psicológicos de manipulación grupal.
• Clasifica en base a hechos observables y comprobables.
• Ofrece la oportunidad de que un determinado grupo corrija su conducta y se adapte socialmente, retirándose de tal clasificación, si hace los cambios necesarios.
• Elimina la posibilidad de que un grupo se escude en la ortodoxia de su credo, en la cantidad de sus miembros o en su trayectoria histórica, para cometer actos ilícitos.
Las aportaciones de la Psicología Clínica parten del comportamiento del grupo, no de sus creencias. En este sentido la Dra. Singer señala que una Secta se encuentra caracterizada por su estructura jerárquica y de poder de la organización, no por los adeptos en sí, y por las técnicas de control psicológico para suprimir la personalidad e inhibir el juicio crítico y la libertad de decisión. Establece cuatro criterios para detectar la manipulación mental:
1) Control de la conducta. 2) Control de la información que la gente tiene derecho a saber antes de ingresar a un grupo. 3) Control de las ideas. 4) Control de las emociones (Hassan,1997).
El Dr. Robert Lifton, Psiquiatra y Sociólogo, determinó en su obra “La Reforma del Pensamiento y la Psicología del Totalitarismo”, ocho criterios para detectar cuando se está implementando el llamado “lavado de cerebro”. Basó su estudio en las técnicas utilizadas con los presos políticos durante el régimen dictatorial de Mao en China, para convertirlos bajo coerción a la ideología comunista (Lifton, 1989):
1. Control de la Atmósfera Social y de la Comunicación Humana: implica coartar la comunicación entre las personas que se intenta controlar, obstaculizando la autorreflexión, evitando que tenga tiempo libre personal.
2. Manipulación Mística: al construir premeditadamente atmósferas “espirituales” que parecen espontáneas pero que en realidad están planeadas y estudiadas para producir un efecto que la gente interpreta como una “experiencia espiritual”, al ignorar que es producto de una manipulación.
3. Redefinir el Lenguaje: Controlar las palabras para controlar el pensamiento de las personas. En el adoctrinamiento se emplean conceptos simplistas como por ejemplo clichés que tienden a desalentar más que alentar el razonamiento “nadie puede utilizar su razón para alcanzar la iluminación”. “Sólo los elegidos pueden entender lo que sucede al interior de nuestra agrupación”.
4. La Doctrina sobre la Persona: No importa lo que una persona esté experimentando en la realidad, es la creencia en el dogma lo que es importante. La creencia del grupo rebasa la conciencia individual y la integridad. Un ejemplo es cuando algún grupo proclama que Dios ha realizado milagros de salud, pero se niega a hacer verificaciones científicas al respecto.
5. La Ciencia Sagrada: Doctrina con el absoluto científico y moral. El dogma es incuestionable.
6. El Culto a la Confesión: Manipulación de la confesión pública para romper los límites personales. Restricciones o prohibiciones a la privacidad personal. Por ejemplo, la confesión de faltas o problemas tiene usos y limitaciones bien definidas tanto en el ámbito terapéutico como en el eclesiástico. Se intenta borrar la individualidad para controlar a las personas en masa.
7. Demandas de Pureza Inalcanzables: Estándar inalcanzable de perfección para crear culpabilidad y vergüenza en los adeptos. La gente es castigada y enseñada a autocastigarse por no llegar al ideal que es imposible de alcanzar.
8. La Dispensación de la Existencia: El grupo decide quien tiene derecho a existir y quién no. No existe ninguna alternativa legítima sino sólo el pertenecer a esa organización en particular. En regímenes gubernamentales totalitarios esto es lo que justifica la ejecución de disidentes políticos.
¿Qué puedo hacer si yo mismo o un familiar es captado por una secta destructiva?
Cualquier persona, independientemente de su raza, cultura o estrato social, puede caer en las redes de estas agrupaciones, dependiendo de su estado emocional para el momento. Algunos especialistas afirman que más de un tercio de los adeptos acaba abandonándolas, aunque si poseen una personalidad vulnerable, tienen un riesgo elevado de volver a entrar en otra secta destructiva.
Se describe como factores de riesgo, determinados rasgos de personalidad, un funcionamiento inmaduro, estados depresivos, paro laboral, conflictos personales y familiares y personas con problemas emocionales como baja autoestima, o carencias afectivas o necesidad de pertenencia y aceptación. Los adolescentes residentes en medios urbanos, en riesgo de exclusión social, ven el afiliarse a estos grupos una opción de ser tomados en cuenta. De igual manera mujeres con dificultades conyugales o que se encuentren en la etapa de transición por la emancipación de los hijos y con escasa red social, se convierten en una población de riesgo para ser captada por los grupos sectarios. De manera similar los ancianos en situación de abandono.
En cuanto a los métodos de captación, hay un primer contacto con el potencial adepto en donde se obtiene información acerca de su situación emocional y financiera, luego se le invita a una charla en donde el líder del grupo entra en contacto. Luego se inicia el proceso de culpabilización, en donde se refuerza la idea de que las personas que lo rodean son la fuente de su malestar, de esta manera se inicia la ruptura con el entorno y el aislamiento. En esta etapa, los familiares y amigos del nuevo adepto, se percatan de que éste ha cambiado, se muestra poco comunicativo y se rodea de un nuevo grupo, con el que se muestra cada vez más unido. Cada vez invierte más dinero en cursillos y actividades relacionadas con la secta, iniciando así la etapa de adoctrinamiento. La persona inicia el proceso de alienación, apartándose de su vida anterior, rompiendo con su familia y amigos anteriores, convencido de que ha encontrado una “nueva familia”. Posteriormente el adepto iniciará su etapa de internamiento lo cual facilitará su condicionamiento mental. Dentro del proceso de adoctrinamiento se pretende la sobre exigencia física, al establecer rutinas con un descanso insuficiente y en situaciones de incomodidad. La actividad excesiva estresa al adepto. La repetición de frases y oraciones influyen en crear un estado mental óptimo para la reflexión. Intervienen su culpabilización y temor. En la secta está prohibido pensar y criticar, ya que solo piensa el líder.
Si alguna persona es captada por una secta, se debe tratar de contactar a un profesional especializado en este tema. En primer lugar se tendrá que abordar el estado de alienación mental y propiciar la comunicación. Entra en juego la lealtad grupal y el estado de institucionalización en el que se encuentre funcionando que a su vez estará determinado por su dificultad emocional y el tiempo que haya pasado en la secta.
Para rescatar a una persona que se encuentra bajo el dominio de una secta, anteriormente se empleaba el método de la desprogramación, que era el equivalente a la primera fase de desintoxicación de un drogadicto, que consistía en aislarle del contexto que le abastece la droga, confrontando su propia realidad en la secta, con la información exterior. El problema de la desprogramación era que había que mantener aislada a la persona en contra de su voluntad, lo que supone un delito de retención ilegal.
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