02/02/2020
A LA CALLE O EN CASA
Hace unos días leía en un artículo de revista de difusión general que la autora titulaba “A la calle”, y refería que, dentro de poco, la raza humana tendrá unas dimensiones de gordos inmensos amuermados delante de una pantalla y sin hablar con nadie; y en un párrafo más adelante decía “acabará matándonos antes el sobrepeso que el cambio climático”.
Describe que un elevado porcentaje de niños de edades entre 11 y 17 años no hacen el ejercicio mínimo recomendado, y que el número de horas de estar sentados ante el ordenador o la televisión, terminan con sobrepeso.
Y traigo aquí ésta reflexión de la autora, porque su conclusión es que hay que sacar a la calle a los niños antes de que sea tarde para su gordura, cierto, pero que salgan sin chuches, jajaja.
Y yo, en mi larga trayectoria como terapeuta de la nutrición, a día de hoy les recomiendo a mis pacientes (adultos en general) que no salgan tanto a la calle, y es que nos han llenado las calles de establecimientos de comidas, de bollos, de panaderías, de bares de copas, gastrobares, y así sucesivamente. Provoca tanto el consumo de comidas, tapas, dulces, las salidas a la calle, que será mejor quedarse en casa, posiblemente más inactivos, pero casi seguro que comiendo mejor y más adecuadamente, de éste modo conseguiremos controlar más la ingesta y corregir mejor los errores alimenticios y un consumo más natural.
Que las salidas a la calle nos incitan al desayuno, tapitas, comidas de “pique”, meriendas o cenitas; los locales se han convertido en grandes atractivos de diseño (marketing)que también nos invitan a entrar en ellos y disfrutar de sus variadas ofertas culinarias (por cierto, en casi todos hay lo mismo: croquetas, ensaladilla rusa, tempura, berenjenas rebozadas…mucha harina).
Así que, si salimos a la calle que no sea sólo para llenar estos lugares, sino para pisotear parques jardines o centros de deporte.
Recuperando dichos populares:
MÁS ZAPATO, Y (TAMBIÉN) MENOS PLATO, jajajajaaja…