30/01/2026
En mi dosis de risas diaria, estas semanas me estoy escapando al teatro Falla, en Cádiz.
Me maravilla esa mezcla de ingenio, chispa y locura que despierta carcajadas.
(Y yo, que tengo por oído un zapato, sigo sin distinguir un compás de otro…).
Me fascina el mimo en el vestuario, la puesta en escena, la forma en que cada grupo se atreve a mostrarse tal cual: con brillo, con descaro, con vulnerabilidad.
Y me emocionó especial “Dame Veneno”, un coro de Huelva que incorporó lengua de signos española en su actuación.
Una belleza. Una reivindicación. Un recordatorio de que todas las voces merecen un lugar. Las que creen que desafinan, también.
Mientras los veía, pensaba en cuántas veces nos cuesta hacer eso mismo fuera del escenario:
salir con nuestras luces, nuestras sombras y nuestro “oído de zapato”, sin pedir permiso.
Si sientes que te gustaría encontrar tu propio compás, en el programa que compongo para ti y en las experiencias de convivencia 1:1 profundizamos justo en eso: que cada persona pueda mostrarse sin disfraz, sin miedo y con un poquito más de chispa.
Y pasaos online por el Falla.
Si vivís los carnavales en Cádiz, os envidio.
Me quedo con curiosidad…
¿cuáles son tus momentos de risa? ¿Cómo activas tú la risa cuando la vida se pone seria?