25/04/2026
Este ha sido sin duda el retiro que he guiado en el que he compartido más desde mi humanidad, desde mi fragilidad y mi fuerza, desde mi incertidumbre y mi fe
Gracias a todas mis queridas Innanas. Descendimos al inframundo para renacer.
Compartimos algo que está más allá de las palabras.
Gracias a por vuestra guía y apoyo incansable. Sois increíbles.
Gracias a
En esta tarde resuenan en mi, más que nunca las palabras que una a una nos dijimos a nosotras mismas.
“Me coloco ante mi
Y entro en este momento como quien cruza un umbral
Dejo fuera el juicio
Dejo fuera la exigencia
Me miro.
Y sostengo mi mirada.
Hoy elijo verme…
más allá de lo que me han dicho,
más allá de lo que he creído.
Me reconozco.
Reconozco mi camino,
cada paso dado,
cada caída,
cada vez que me he levantado
aunque nadie lo viera.
Reconozco mi fuerza.
La que ha sabido sostener,
la que ha sabido poner límites,
la que ha sabido seguir
incluso cuando no había claridad.
Reconozco mi belleza.
No solo la que se ve,
sino la que habita en mi forma de estar,
en mi forma de sentir,
en mi forma de amar.
Reconozco mi valor.
Por todo lo que soy,
y también por todo lo que aún estoy descubriendo.
Reconozco mi espíritu.
Indomable cuando ha hecho falta,
suave cuando ha sido necesario,
sabio incluso en la duda.
Reconozco en mí
la que cuida,
la que nutre,
la que sostiene vida
en muchas formas.
Y hoy…
delante de mí misma,
me hago una promesa:
Me cuidaré.
Me respetaré.
Me escucharé
incluso cuando el mundo haga ruido.
Me aceptaré
en lo que soy ahora,
sin esperar a ser distinta.
Y me permitiré brillar.
Sin pedir permiso.
Sin esconderme.
Porque lo que hay en mí y lo que soy,
es digno,
es valioso,
es bello,
es sagrado.
Hoy lo reconozco.
Y no vuelvo a olvidarlo”