05/02/2026
VITAMINA D Y ESCLEROSIS MÚLTIPLE: ESTUDIOS, LÍMITES Y RECOMENDACIONES
Ensayos clínicos, riesgos de la suplementación y recomendaciones actuales. Estudios recientes apuntan a beneficios modestos.
Los niveles bajos en vitamina D y su correlación con un posible mayor riesgo de favorecer el desarrollo de la Esclerosis Múltiple han sido objeto de múltiples estudios en las últimas décadas. Ninguno de ellos ha sido concluyente en sus investigaciones y otros ofrecen un moderado beneficio para algunas personas con Esclerosis Múltiple.
En el ámbito clínico, está más que probado su papel fundamental en cuanto a su acción antiinflamatoria, inmunomoduladora y neuroprotectora del sistema nervioso central. En las mujeres, en especial, en la etapa previa a la menopausia, esta vitamina se considera imprescindible, no solo por su papel en la Esclerosis Múltiple, sino también por su implicación en la absorción del calcio en los huesos y la prevención de la osteoporosis.
Todo ello siempre bajo prescripción facultativa, ya que altas dosis de vitamina D pueden tener consecuencias negativas en la salud, como, por ejemplo, la sensación de fatiga, la debilidad muscular y la disfunción renal, que puede enmascarar el curso natural de la Esclerosis Múltiple progresiva, confundiéndose con un avance acelerado de la patología.
La falta de esta vitamina D en la infancia y los niveles bajos en el cuerpo de forma habitual juegan un papel clave en las posibilidades de desarrollar Esclerosis Múltiple, según arrojan las evidencias científicas.
D-Lay MS
Un reciente ensayo clínico, “D-Lay MS”, realizado en Francia y publicado en la prestigiosa revista médica internacional JAMA, ha arrojado, en sus conclusiones, algunos datos esperanzadores.
Durante 10 años más de 300 personas, que habían tenido un episodio del síndrome clínico asilado – que sugiere Esclerosis Múltiple pero que no cumple con los criterios para un diagnóstico definitivo – se sometieron al estudio. La mitad de los participantes tomaban altas dosis de la vitamina y el resto un placebo. Los participantes que tomaron altas dosis de vitamina D contaban con un riesgo de recaídas o de nuevas lesiones un 34% menor, comparados con el resto. Además, los que tomaban altas dosis tenían un tiempo medio más largo, hasta la aparición de nuevas lesiones o recaídas.
Estos datos contrastan con las conclusiones en otros estudios llevados en otras latitudes, como el PreANZ en Australia y Nueva Zelanda, donde los participantes ya contaban con niveles más altos de vitamina D en su organismo, por lo que la suplementación tiene más impacto.
Beneficios clínicos modestos
Otro estudio publicado por la prestigiosa revista médica European Journal of Medical Research presentaba una revisión sistemática y metaanálisis de ensayos clínicos aleatorizados que evaluaron la suplementación con vitamina D como tratamiento coadyuvante en adultos con Esclerosis Múltiple.
Con una combinación de 21 estudios con 1903 pacientes, los resultados mostraron que la vitamina D se asocia con reducciones estadísticamente significativas, aunque modestas, en la progresión, medida por la escala ampliada del estado de discapacidad. También, en cuanto a la probabilidad de recaídas y la formación de nuevas lesiones T2 (que señalan áreas de desmielinización e inflamación) en resonancia magnética.
El análisis por subgrupos reveló que la reducción de recaídas solo fue significativa cuando la suplementación se mantuvo durante más de 12 meses. Esta casuística sugiere un efecto dependiente de la duración del tratamiento. Como era esperable, la suplementación elevó de forma clara los niveles séricos (miden la cantidad de hormonas en la sangre) de 25-hidroxivitamina D.
En conjunto, la evidencia indica que la vitamina D puede ofrecer beneficios clínicos limitados en la Esclerosis Múltiple, especialmente a largo plazo, pero no alcanza un impacto clínicamente relevante comparable al de las terapias modificadoras de la enfermedad. Por ello, debe considerarse un tratamiento complementario de bajo riesgo, útil, sobre todo, para corregir la deficiencia, mientras se necesitan ensayos más amplios, prolongados y estratificados por dosis para definir con mayor claridad su papel terapéutico.
Dosis diaria recomendada
Las personas con Esclerosis Múltiple no necesitan tomar vitamina D adicional, pero sí seguir las recomendaciones universales. Tomar, al menos, la dosis diaria recomendada es importante para todas las personas.
Específicamente, las personas con Esclerosis Múltiple deben prestar particular atención al hecho de mantener un nivel saludable de vitamina D por varios motivos.
Por un lado, el organismo la utiliza para generar calcio y fortalecer no solo los huesos, sino también los dientes y los músculos. Circunstancia de vital importancia, si los síntomas causan problemas de movilidad y dificultan hacer ejercicio a diario. Por otro lado, la vitamina D apoya el sistema inmunitario y ayuda a reducir la inflamación.
Asimilación
Es posible mantener niveles adecuados de vitamina D sin una exposición prolongada al sol, algo especialmente útil para personas con Esclerosis Múltiple sensibles al calor.
Se recomienda una breve exposición solar (unos 15 minutos) a primera hora de la mañana o, si no es posible, al mediodía. Además, la vitamina D puede obtenerse a través de alimentos naturales, como pescados grasos y hongos, así como de productos fortificados, como cereales, leche y bebidas vegetales.