Osvaldo González Psicólogo

Osvaldo González Psicólogo Terapeuta. Ayudo a personas a dejar de sufrir en sus relaciones y a crecer personalmente. Madrid – Chamberí. Atención Presencial y Online · Agendate👇

01/05/2026

El amor es un trabajo, una relación de pareja no funciona solo porque hay sentimientos bonitos. Una relación de pareja funciona porque quienes la componen, se comprometen en sostenerla hacerla funcionar.

Desde el machismo, los hombres convertimos el amor en un escenario de explotación laboral impaga. Y no me refiero a quién limpia la casa o quién cocina; eso es lo mínimo. Hablo del trabajo invisible de sostener el vínc**o. Hablo de la energía mental y emocional necesaria para que una relación no se hunda. Hablo de quién se encarga de la salud de la pareja mientras tú, simplemente, te dejas llevar.

Mírate, mira tú comodidad. Si tú tienes tiempo para estar sentado en ese sofá rascándote los huevos, emocionalmente desconectado, es porque ella está asumiendo la responsabilidad que te corresponde a ti. No es que "ella sea más detallista" o que "a ella se le dé mejor hablar de sentimientos". Es que ella decidió no dejar morir lo que tienen, mientras tú decidiste que tu único papel es recibir afecto sin mover un dedo.

¿Te has preguntado por qué tu relación sigue en pie? No es por casualidad. Es porque hay una mujer agotada que está haciendo el trabajo de dos personas. Te has convertido en un inquilino emocional que no paga renta.

¿Qué clase de hombre eres si tu “paz” depende del sobreesfuerzo emocional de tu pareja? El machismo nos ha convencido de que ser "buen hombre" es no ser violento o ser un "proveedor", pero nos ha ocultado nuestra mayor cobardía: la negligencia emocional. Dejar que ella cargue con todo el peso de la "salud del vínc**o" mientras tú descansas en tu privilegio de no tener que pensar en "esas cosas" es, sencillamente, explotación.

Hoy, en este 1 de mayo, la pregunta necesaria es esta: ¿Eres un compañero o eres un parásito del amor? Si ella es la única que tiene que poner los temas sobre la mesa, si ella es la única que busca la reconciliación, si ella es la única que se preocupa por cómo están... entonces no eres su pareja, eres su carga laboral. Eres un patrón emocional que exige ser amado sin esforzarse por amar.

¿Vas a seguir explotando emocionalmente a tu pareja o por fin vas a mover el c**o para hacer algo por tu relación?

Los hombres hemos convertido el amor en un campo de concentración emocional en el que a diario destrozamos la vida de mi...
29/04/2026

Los hombres hemos convertido el amor en un campo de concentración emocional en el que a diario destrozamos la vida de millones de mujeres. Y no lo hacemos desde la ignorancia, lo hacemos desde una forma de relacionarnos donde nuestro ego está por encima de todo. Donde preferimos sostener el poder antes que construir un vínc**o sano.

No necesitamos gritar ni golpear para hacer daño. Nos basta con minimizar, confundir, culpar, exigir y dosificar afecto para ir desarmando a una mujer desde dentro. Poco a poco. Sin que se note al principio. Hasta que deja de reconocerse.

Sabemos lo que hacemos cuando invalidamos sus emociones. Sabemos lo que provocamos cuando la hacemos sentir insuficiente. Sabemos el efecto que tiene convertir cada conflicto en su culpa. No es torpeza emocional. Es una forma de funcionar que nos beneficia.

Y cuando ya está rota, cuando ya duda de sí misma, cuando ya no confía en su propio criterio, entonces aparecemos como los que la “sostienen”. Como si fuéramos necesarios. Como si fuéramos lo único que le queda. Eso no es amor. Es dominio.

Mientras sigamos llamando amor a este tipo de vínc**os, nada va a cambiar. Porque el problema no es que no sepamos amar.

Estas fotos de mi esposa Jazmín las tomé en la hermosa Donostia / San Sebastián. Hoy que estamos separados por unas sema...
26/04/2026

Estas fotos de mi esposa Jazmín las tomé en la hermosa Donostia / San Sebastián. Hoy que estamos separados por unas semanas por la distancia y que la extraño mucho. Las quiero compartir con ustedes con esta reflexión acerca de lo que es amar, de cómo yo trato de amar a quien es hoy mi compañera de camino.

En estos tiempos de ajetreo constante, de distracción hasta en las relaciones que tenemos con los demás, detenerse para ver al otro parece una tarea muy difícil y poco productiva.

Para mí, amar es contemplar al otro. Es un ejercicio constante de detenerse para dejarse habitar por la persona amada. Si no somos capaces de esta pausa vital para ver realmente al otro, me temo que no amamos, sino que solo consumimos al otro.

El amor, para ser fecundo, necesita presencia real, encuentro real. Y por eso es un trabajo cotidiano, una decisión cotidiana que muchas veces debe ir más allá de lo sensible.

Amar es posible, pero tenemos que hacer que sea posible y sostenible.

¿Hoy ya te has detenido a contemplar a tu pareja?
¿Sientes que tu pareja es capaz de verte de verdad?

Todos los hombres tenemos una ex que estaba loca. Lo que no contamos es que nosotros la volvimos loca.Esta publicación, ...
24/04/2026

Todos los hombres tenemos una ex que estaba loca. Lo que no contamos es que nosotros la volvimos loca.

Esta publicación, necesaria pero poco probable, es una confesión que como hombres debemos hacer.

Desde el machismo los hombres convertimos el amor en un campo de concentración emocional para las mujeres. Hemos convertido algo tan hermoso como el amor, en una herramienta de opresión y violencia.

Es hora de que como hombres empecemos a reconocer y asumir nuestras violencias. Y que dejemos de cubrirnos entre nosotros. Solo reconociendo nuestros actos, podemos empezar a cambiar.

Cuando otro hombre, te empiece a hablar de lo loca que estaba su ex, por favor, dile que pare. Pregúntale cuánta responsabilidad tienen el en esa locura que te esta contando. Confróntalo con firmeza. Y por supuesto, tú también para de decir que tu ex estaba loca. Sé hombre una vez en tu vida y asume tus actos.

21/04/2026

Sí, todos los hombres somos Baute. Hacemos una cagada Y luego nunca nos hacemos cargo del daño que causamos, sobre todo a las mujeres. Es como si tuviéramos un manual para justificarnos, para desentendernos, y hasta pedimos disculpas con cara de santos, pero la realidad es que no nos importa una mi**da.

Desde el machismo, los hombres creemos que nuestros actos siempre tienen sentido simplemente porque nosotros lo queremos. Porque lo único que importa es nuestro deseo, nuestra comodidad y nuestro derecho a hacer y decir lo que nos dé la gana.

Y si hacemos todas estas piruetas sociales de pedir perdón, es solamente porque de alguna manera nos obligan a ello. Si no nos presionaran, si no hubiera una cámara delante o un contrato en juego, no pediríamos disculpas porque, sencillamente, no las sentimos.

Ese "me dejé llevar" es el comodín universal del cobarde. Es la cláusula de escape que nos permite insultar, violentar o discriminar, para luego montar el show del arrepentimiento. Tenemos que dejar de mentir: no fue un error, fue una elección.

Elegimos hacer daño, y luego, cuando el mundo nos señala, sacamos el manual de la pirueta: ponemos cara de perro apaleado, redactamos comunicados vacíos como el de Baute y fingimos una introspección que no existe.

Pedimos perdón por obligación, no por convicción. Lo hacemos para que nos dejen de molestar, para poder seguir siendo los mismos de siempre sin que nos cueste el prestigio o el dinero.

Somos expertos en fabricar coartadas. Si insultamos, es "humor". Si acosamos, es "insistencia". Si abusamos, es porque "nos confundimos". Nunca somos nosotros, siempre es la "emoción del momento".

Ese manual de desentendimiento es el que nos permite convivir con el horror sin que se nos mueva un pelo. Mientras sigamos escondiendo nuestra responsabilidad detrás de una aureola de "buenos tipos que piden perdón", nada va a cambiar.

Pedir disculpas por compromiso es solo otra forma de manipulación masculina. Somos responsables de lo que hacemos y de la falsedad de nuestras disculpas. Si no hay una ruptura real con ese hombre que solo se arrepiente cuando lo atrapan, seguiremos siendo la misma basura de siempre.

LA INSISTENCIA NO ES ROMANCE, ES VIOLENCIA.Si al ver estas imágenes sentiste una punzada de incomodidad, si te dieron ga...
19/04/2026

LA INSISTENCIA NO ES ROMANCE, ES VIOLENCIA.
Si al ver estas imágenes sentiste una punzada de incomodidad, si te dieron ganas de comentar que "ya no se puede ni hablar", o si pensaste que estas reglas son "exageradas", felicidades: este post es exactamente para ti. Es hora de dejar de adornar la realidad con eufemismos baratos. El mundo está lleno de hombres que creen que el consentimiento es una carrera de obstác**os donde el premio se gana por cansancio. No eres un "galán persistente", ni un "romántico de la vieja escuela". Si ella dice que no y tú sigues ahí, estorbando, presionando, manipulando o rogando, eres un agresor.

Entiéndelo de una vez: el cuerpo de una mujer no es un territorio de conquista donde tu insistencia actúa como bandera. No importa si aceptó salir contigo; eso no te da un pase libre a su cama. No importa qué ropa lleve puesta; su falda no es un contrato ni una invitación para tus manos. Si está borracha, no hay "sí" que valga, porque el silencio o la confusión de alguien bajo los efectos del alcohol es un muro, no una puerta abierta. Si te dijo que sí primero y luego cambió de opinión, tu deber es retroceder inmediatamente, no cuestionar, no recriminar y, sobre todo, no intentar "convencerla". El deseo que se fuerza no es deseo, es sometimiento.

Muchos de nosotros nos escudamos en que "ella no dijo que no claramente". Mentira, el silencio es un no. La duda es un no. La falta de entusiasmo es un no. Si tienes que usar la lógica, el chantaje emocional o la presión social para que alguien acceda a estar contigo, lo que estás cometiendo es un acto de violencia. No hay zonas grises aquí. O es un "sí" vibrante, libre y consciente, o es abuso.

Ser hombre no es imponer tu voluntad hasta que el otro se rinda por agotamiento. Eso es de cobardes que no toleran el rechazo. La verdadera hombría empieza por el respeto absoluto a la autonomía ajena. Si eres de los que cree que "el que la sigue la consigue", estás viviendo en una narrativa de depredador. Deja de ser el id**ta que no sabe retirarse con dignidad. El consentimiento no se negocia, no se mendiga y no se arrebata. O te lo dan libremente, o te largas.

16/04/2026

Desde el machismo, todos los hombres somos machistas, los hombres habitamos el amor, como parásitos, no como compañeros.

Hasta ahora en nuestras relaciones sexoafectivas con las mujeres, siempre hemos buscado obtener esclavas emocionales y esclavas sexuales. Y digo esclavas porque estos vínc**os no los establecemos desde la igualdad ni la reciprocidad. Sino de desde una posición delirante y cruel de superioridad.

Y antes de que me digas, este tío está loco, yo no soy así, yo amo profundamente a mi pareja. Bro, ve y pregúntale a ella como se siente en la relación y con lo que tu le das afectivamente. Luego ven y hablamos.

¿Cómo podemos los hombres dejar de ser parásitos del amor para empezar a ser compañeros?
Sí estás en una relación con una mujer a la que dices amar, por favor, ve y pregúntale, cómo se siente en la relación, y qué necesita de ti, para sentirse bien en ella. Con esta simple pregunta, ya puedes empezar a cambiar la historia. Solo ve y hazle esa pregunta. Desde una posición genuina de humildad y escucha.

Acoge sus palabras y su sentir en tu corazón, para tratar, quizás por primera vez, de entender cómo se siente ella. Solo escucha, no te defiendas, no te justifiques. Y cuando ella haya terminado de hablar, dile, que validas como se siente. Pídele disculpas si ella te señala que la has lastimado, te repito, no te defiendas. Y finalmente dile, que vas a revisar lo que ella te ha señalado, para tratar de ser una mejor pareja.

Luego, ve, y sinceramente revisa lo que ella te ha dicho. Si hace falta anótalo, para no tener después la excusa de haberlo olvido. Esta revisión es para reconocer lo que estás haciendo mal. Para ver si hay daños que tienes que reparar en la relación. Y para establecer cursos de acciones concretas para ser una mejor pareja, realmente un compañero, que a entiende, la respeta y la cuidad desde la igualdad y la reciprocidad.

Si haces esto de manera regular y sistemática, veras y entenderás lo que es amar de verdad. Tu pareja se lo merece, y tu puedes empezar a ser hoy mismo, a ser un mejor ser humano. No es algo fácil, es una tarea que como hombres tenemos que hacer todos los días.

No es que los hombres no sepamos amar, es que elegimos no hacerlo.Hemos construido el relato de que somos unos "torpes e...
11/04/2026

No es que los hombres no sepamos amar, es que elegimos no hacerlo.

Hemos construido el relato de que somos unos "torpes emocionales" para no mover un dedo en nuestras relaciones de pareja. Usamos esa excusa como un escudo mientras ellas sostienen, solas, todo el peso de la relación.

Y no es incapacidad emocioanl, es machismo puro y duro: el privilegio de quedarnos de brazos cruzados mirándonos el ombligo. Es elegir nuestro ego por sobre el amor.

Es muy cómodo hundirnos en el sofá y ver la vida pasar mientras ella se quema gestionando todo lo que nosotros decidimos ignorar por pura desidia. No nos faltan herramientas, nos sobra ego.

Elegimos nuestra comodidad antes que ver a la mujer que tenemos al lado, antes que conectar con lo que ella desea o necesita.

Elegimos no ver a nuestras parejas como un otro, para poder usarlas como una infraestructura que nos hace la vida más fácil.

Y luego nos quejamos de que nos quedamos solos. Claro, quién quiere tener de pareja a alguien que elige todos los días seguir rascándose lo huevos en lugar de empezar a amar de verdad.

De verdad merecemos quedarnos solos, quizás solamente así aprendamos que seguir viviendo solo para nuestro ego frágil y hediondo, es un camino de soledad y de muerte, con el que hacemos mucho daño.

Vas a amarla de verdad o vas a seguir rascándote los huevos mientras ella se rompe?

Si no somos capaces de sentir culpa por el daño que hacemos no hay cambio realPodemos pedir perdón mil veces. Podemos ll...
07/04/2026

Si no somos capaces de sentir culpa por el daño que hacemos no hay cambio real

Podemos pedir perdón mil veces. Podemos llorar de rodillas o jurar que "esta vez sí vamos a cambiar". Pero seamos honestos: si no sentimos un asco profundo por lo que hicimos, si no nos duele de verdad el daño que causamos, solo estamos montando un show para rescatar nuestra propia imagen.

El cambio real no nace de una promesa vacía; nace de la culpa. Esa misma que nosotros, como hombres, hemos aprendido a evadir refugiándonos en un ego herido, en excusas baratas y en esa ceguera voluntaria que nos protege de la realidad.

Esta es nuestra realidad:
Si no nos conmueve el dolor de la mujer que dañamos, no hay transformación; solo estamos haciendo una pausa en nuestra violencia para que no nos dejen.
Nuestra indiferencia es una costra que nosotros mismos fabricamos para no ver que funcionamos de manera egoísta y misógina.
Seguir fingiendo que somos "buenos tipos" mientras no asumimos el peso de nuestros actos es, en sí mismo, otra forma de seguir violentando.

El reto es la sinceridad brutal: Tenemos que detenernos. Mirarnos al espejo sin filtros. Hacer ese examen de conciencia diario que te propongo en el carrusel. Si nos damos cuenta de que la rompimos en mil pedazos y aún no sentimos nada... al menos tengamos la decencia de dejarlas en paz.

Nosotros solos no vamos a poder desmontar una vida entera de privilegios y comportamientos automáticos. Necesitamos ayuda. Pero una ayuda de verdad, de esa que incomoda, no de la que nos da la razón.

05/04/2026

Los hombres somos una clase sexual que ha oprimido a las mujeres desde los inicios de la historia de la humanidad.

Las violencias que sufren las mujeres por nuestra parte no son hechos aislados. Son el producto de todo un sistema social violento y cruel que los hombres hemos construido y que sostenemos: el patriarcado, sistema cuya violencia las feministas vienen denunciando desde hace cientos de años.

Ningún hombre puede decir yo no soy parte de esto, ya que es el sistema en el que todos los hombres hemos sido criados y socializados.

Este sistema, al que elegimos pertenecer de adultos, nos configura en modo violento de relacionarnos con las mujeres, a partir de una supuesta superioridad ontológica, desde un egoísmo profundo, una misoginia cruel y una mutilación emocional funcional a ellas.

Como hombres, no podemos nunca abandonar este sistema, ya que es parte de la identidad que hemos construido como hombres. Pero sí podemos desertar de él a lo largo de nuestras vidas, en el día a día, un día a la vez. No podemos dejar de ser machistas nunca, pero sí podemos elegir una “deserción diaria” que nos vuelva más humanos cada día.

El primer paso para desertar es reconocer nuestras violencias, las propias y las de nuestra clase sexual, sin peros, sin justificaciones ni victimismos. NINGUNO DE NOSOTROS ES INOCENTE. Ya es demasiada la sangre que corre por nuestras manos, son demasiadas las mujeres cuyas vidas hemos destrozado.

Así que hoy nos toca dejar de mirar para otro lado y tener la valentía de desertar de este sistema cruel e inhumano que, como hombres, hemos construido. La pregunta es: ¿tienes los huevos suficientes para hacerlo?

Como cristiano católico, vivo mucho la expresión de fe de estos días santos. Pero también, como católico, me duelen prof...
03/04/2026

Como cristiano católico, vivo mucho la expresión de fe de estos días santos. Pero también, como católico, me duelen profundamente nuestras incoherencias como hombres que profesamos esta fe. Sobre todo, en cuanto a nuestro trato hacia las mujeres.

Los ritos vacíos, muchas veces, terminan sosteniendo estructuras que solapan por no decir, alientan las violencias con las que como hombres oprimimos a las mujeres.

Quizás estos días santos, puedan servirnos para revisar sinceramente el modo en que nos relacionamos con las mujeres. Si somos capaces de tanta devoción y cuidado, como las que demostramos en las procesiones. También tendríamos que ser capaces establecer vínc**os mas sanos e igualitarios con las mujeres.

Pero esto último, solo es posible, si somos capaces de cuestionarnos, primero a nosotros mismos y luego a los otros hombres. Acerca de las violencias que ejercemos cotidianamente sobre las mujeres.

Que este fervor no se quede en el asfalto ni se guarde en los templos al terminar la semana. Nuestra fe solo es auténtica si se traduce en justicia en lo cotidiano. Si nuestras manos son lo suficientemente fuertes para cargar una imagen, que lo sean también para soltar los privilegios, asumir los cuidados y sostener una igualdad real. Es hora de que nuestra devoción deje de ser un rito y empiece a ser un compromiso humano, por ser mejores hombres.

Durante semanas estuve construyendo y diseñando este espacio: osvaldogonzalez.esEs una casa, tuya y mía.Un lugar donde p...
01/04/2026

Durante semanas estuve construyendo y diseñando este espacio: osvaldogonzalez.es
Es una casa, tuya y mía.
Un lugar donde puedes entrar y mirar lo que hago, sí… pero también donde puedes encontrarte contigo. Donde puedes pensar, cuestionarte, incomodarte un poco y, ojalá, moverte.
Ahí están mis servicios, mis ideas, mis formas de ver el mundo. Pero también hay algo más importante: recursos para que crezcas, para que revises cómo estás viviendo… y cómo estás amando.
Y también hay una sección que para mí es clave: “Desertores”.
Un espacio donde hablo de nosotros, los hombres. De la violencia que sostenemos, de los privilegios que no queremos soltar y del lugar que tendríamos que ocupar si realmente queremos dejar de hacer daño.
Porque cambiar no es decir que queremos cambiar. Es desertar de lo que hemos sido.
Y hay otra parte que me importa especialmente.
“El muro de los sueños”.
Porque el mundo en el que vivimos muchas veces es una mi**da. Pero eso no significa que tengamos que conformarnos con él. En este espacio, puedes pasar a compartir tus sueños de un mundo diferente.
Así que ya sabes, pásate un rato por osvaldogonzalez.es, tienes el link en mi biografía.
¡Te espero!

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