Osvaldo González Psicólogo

Osvaldo González Psicólogo Terapeuta. Ayudo a personas a dejar de sufrir en sus relaciones y a crecer personalmente. Madrid – Chamberí. Atención Presencial y Online · Agendate👇

Hoy se celebra el día del padre en España, es un buen día para que los hombres revisemos nuestra manera de ser padres.De...
19/03/2026

Hoy se celebra el día del padre en España, es un buen día para que los hombres revisemos nuestra manera de ser padres.

Desde el machismo, los hombres decimos que amamos a nuestros hijos. Pero lo que entendemos por amor muchas veces no es amor, es control, es provisión, es exigencia, es distancia emocional disfrazada de responsabilidad.

Nos enseñaron que ser padre era trabajar, sostener económicamente y “hacer lo correcto”. Pero nadie nos enseñó a mirar, a escuchar, a validar, a estar de verdad. Y entonces crecimos creyendo que cumplir era suficiente, sin darnos cuenta de que nuestros hijos no necesitan solo un proveedor, necesitan un vínculo.

Desde el machismo, amar se vuelve condicional. Se ama cuando el hijo obedece, cuando rinde, cuando no molesta. Y eso no es amor, es una forma de domesticar. Es convertir a nuestros hijos en extensiones de nuestro ego, en lugar de acompañarlos a ser quienes son.

Desde el machismo también aprendimos a estar ausentes sin darnos cuenta. A estar en casa pero no estar disponibles. A minimizar emociones. A incomodarnos frente a la vulnerabilidad. Y todo eso deja marcas. Marcas silenciosas, pero profundas.

La verdad es incómoda: desde el machismo no podemos ser buenos padres. Porque al elegir ser machistas, nos desconectamos, nos endurecemos, nos volvemos funcionales pero no presentes, responsables pero no disponibles emocionalmente.

Ser padre de verdad exige romper con eso. Exige cuestionarnos, incomodarnos, revisar lo que aprendimos y atrevernos a hacer algo distinto.

Porque no basta con amarlos. Tienen que poder sentirlo.

Si tan solo un día los paraguayos y paraguayas nos indignaramos por las cosas que importan. Que diferente sería nuestro ...
18/03/2026

Si tan solo un día los paraguayos y paraguayas nos indignaramos por las cosas que importan. Que diferente sería nuestro país. La mafia que gobierna Paraguay se nos rie en la cara mientras nosotros lloramos por una remera.

Durante siglos los hombres hemos repetido que amamos a las mujeres.Pero si uno observa con honestidad nuestra historia, ...
16/03/2026

Durante siglos los hombres hemos repetido que amamos a las mujeres.
Pero si uno observa con honestidad nuestra historia, nuestra cultura y nuestras conversaciones entre hombres, aparece otra cosa.
Aparece el desprecio.
La cosificación.
La burla.
La necesidad infantil de demostrar virilidad frente a otros hombres.
El comentario que mostré en la portada no es una excepción. No es un accidente. No es un “chiste”.
Es la expresión cotidiana de una masculinidad que se construyó sobre una lógica muy simple: dominar para sentirnos hombres.
Por eso muchos hombres necesitamos que otros hombres nos aplaudan cuando despreciamos a las mujeres. Porque nuestra hombría es frágil. Porque nuestros egos necesitan esa cofradía masculina que confirma que seguimos siendo “machos”.
Pero esa cofradía no solo es patética.
También es peligrosa.
De ella nacen muchas de las violencias que sufren millones de mujeres todos los días. Violencias que no empiezan con los golpes. Empiezan mucho antes: con la cosificación, con el desprecio, con el chiste, con el comentario que recibe cientos de likes.
Los hombres no somos monstruos.
Somos el producto de una cultura machista en la que crecimos.
Pero también somos adultos.
Y por eso podemos elegir.
Podemos seguir perteneciendo a esa cofradía de egos frágiles y falos inflados.
O podemos desertar.
La pregunta es sencilla:
¿Tenemos los huevos suficientes para hacerlo?

15/03/2026

Desde el machismo, los hombres no hacemos el amor: medimos nuestra hombría.

El acto sexual no es un encuentro entre dos personas, sino la búsqueda obsesiva del propio placer y la autoafirmación como machos.

Los hombres machistas usamos el s**o para alimentar nuestro ego y para presumir después ante nuestra “cofradía de egos con falos”.

Al final, ni siquiera importa si es cierto o no. Así hay miles de mujeres con las que hemos tenido relaciones, solo que ellas todavía no lo saben. Nuestra hombría es tan frágil que necesitamos inventar historias para sentirnos importantes.

Desde el machismo, las mujeres son meros objetos foll4bles o no, y que podemos usar onanísticamente. No importa si es en China, en España, en Paraguay, en Argentina, Alemania u Holanda. Por eso, aunque nos creamos dioses en la cama, los hombres machistas somos, en realidad, los peores amantes.

¿Esto se puede revertir?

Sí, bro. Tú, que te crees el dios del sex0, puedes ser un buen amante solo si eres capaz de ver a las mujeres como otro ser humano igual a ti. Sí, eso implica que te bajes de esa nube de p**o que te hace creerte un dios para poder mirar a las mujeres de igual a igual.

Y al contrario de lo que los agoreros falocéntricos dicen, eso no te va a hacer menos hombre: te va a hacer más humano. Y sí, para poder amar, los hombres machistas tenemos que traicionar a nuestra cofradía de egos con falos. Tenemos que desertar del machismo y aprender a ser hombres más sanos.

¿Te animas a dejar de creerte un dios para, por fin, empezar a foll4r bien?

Y tú como mujer, ¿ya has conocido a uno de estos dioses de la cama?

No, no es amor lo que te tiene ahí agobiándola con seguir con la relación.Es tu ego, es puro ego de macho que no acepta ...
13/03/2026

No, no es amor lo que te tiene ahí agobiándola con seguir con la relación.

Es tu ego, es puro ego de macho que no acepta la libertad de una mujer que dice: ya no quiero seguir contigo.

Así que, por favor, para el circo. Deja la actuación, que esto no son los Oscars.

Si la amas aunque sea un poco, regálale tu ausencia. Honra el amor que ella te dio, dejándola seguir con su vida.

No sigas siendo gi******as, por favor. Sé lo suficientemente hombre y déjala en paz.

11/03/2026

Madrid, hoy te escribo desde el silencio y la memoria.

Hace apenas unos nueve meses que llegué a ti, pero hay dolores que no entienden de tiempo ni de pasaportes. Hay heridas que, cuando se vuelven colectivas, nos pertenecen a todos y a todas.

Hoy camino por tus calles y veo los almendros florecer, recordándonos que la vida siempre insiste, incluso allí donde intentaron sembrar muerte y miedo. Me he enamorado de tu gente, de su "hasta luegooo", de su amabilidad amorosa y de esa valentía silenciosa con la que convirtieron el odio en una luz que no se apaga.

Gracias Madrid por acogerme. Hoy no solo vivo en ti, hoy quiero hacerme un poco más hijo tuyo para hacerme más hermano de tus hijos e hijas, para poder darles también, con el corazón agradecido, lo poco que soy y que tengo.

Este es un pequeño poema que escribí hoy teniendo presente lo que Madrid y su gente vivía hace 22 años, cuando la oscuridad y el miedo quisieron romperla inútilmente. Porque no lo lograron, porque nunca se puede apagar el fuego de gente que tiene el corazón tan gigante, como la gente de Madrid y España. ¿Y tú? ¿Cómo late tu corazón en este día? Te leo en los comentarios

Durante siglos hemos repetido que los hombres amamos a las mujeres.Pero la historia de nuestra cultura cuenta otra cosa....
09/03/2026

Durante siglos hemos repetido que los hombres amamos a las mujeres.
Pero la historia de nuestra cultura cuenta otra cosa.

La violencia desde la cual los hombres nos relacionamos con las mujeres no son casos aislados ni simplemente hombres malos lastimando a mujeres. Es todo un sistema filosófico, religioso y cultural que hemos construido para poder someterlas y usarlas a nuestro antojo.

Desde la justificación filosófica o divina de “grandes pensadores” hasta los discursos p**orros del Temach o Llados, el objetivo es el mismo: reforzar la idea de nuestra superioridad ontológica sobre las mujeres. Porque esa supuesta superioridad nos permite hacer de ellas un objeto funcional. Nos permite despojarlas de su humanidad para convertirlas en herramientas para reproducirnos, para ser cuidados o para obtener placer.

Cuando anulamos la categoría de "sujeto" en la mujer, el amor se vuelve imposible.
No se ama lo que se domina; se administra.
No se ama lo que se considera inferior; se utiliza.
La mi**da, aunque sea útil, sigue siendo mi**da.

Esta supuesta superioridad es el permiso que nos otorgamos para la crueldad. Es la base que sostiene desde el chiste misógino en el grupo de WhatsApp hasta el nuevo caso de feminicidio que aparece hoy en las noticias. Porque si no es una igual, si es solo una "cucaracha", su destrucción no nos pesa. Si hasta hay canciones románticas que justifican los feminicidios o las ensalzan como meros complementos nuestros, como hace Arjona.

De manera urgente, los hombres tenemos que hacernos conscientes de que la misoginia no es algo que "nos pasa". Es algo que elegimos cada vez que decidimos no cuestionar el poder que nos otorga.

Reconocer y trabajar la mi**da que somos es el único punto de partida ético para dejar de ser parte de esta maquinaria sangrienta con la oprimimos y violentamos a las mujeres a lo largo de nuestra historia.

Tú dirás, habla por ti tío, deja de proyectarte. Yo te diré, por favor mírate a el espejo colega, y dime ¿Ves o no tu mi**da?

06/03/2026

Quien diga que la psicología es neutra, o es muy ignorante o tiene mucha mala fe. Ninguna disciplina del quehacer humano está libre de un paradigma de pensamiento, de un horizonte de intelección desde donde se desarrolla.

Cualquier profesional de la psicología que sea serio sabe que su trabajo en el consultorio lo realiza desde un paradigma filosófico que sostiene la teoría a la cual adscribe.

Así también, cualquier profesional con la suficiente honestidad académica para investigar la violencia que sufren las mujeres comprobará que esta se dio —y se da— de manera sistémica a lo largo de la historia de la humanidad y a lo largo y ancho del mundo.

En este contexto, muchos consultorios de psicología hoy en día normalizan o fomentan esta violencia estructural con la que los hombres sometemos a las mujeres.

Para romper con esta violencia de la que hacemos parte como profesionales, no basta con la "buena voluntad". Se requiere un ejercicio de deconstrucción clínica que ponga las dinámicas de esta violencia estructural sobre la mesa. No podemos seguir tratando el malestar de las mujeres como si fuera un desajuste puramente individual, ignorando que habitan un sistema que, sistemáticamente, las oprime y violenta en los diferentes ámbitos de sus vidas.

La supuesta neutralidad es, en realidad, una toma de partido por el statu quo. Cuando un psicólogo, una psicóloga, eligen no ver la estructura patriarcal, están eligiendo validar y ser parte de esa opresión.

En vísperas de este 8 de marzo, el compromiso no puede ser un gesto simbólico. Debe ser una práctica que deje de patologizar la resistencia y empiece a denunciar la violencia institucionalizada, incluso la que ocurre dentro de los consultorios de psicología.

Es hora de que la psicología deje de ser parte de esta violencia o el sedante del sistema y se convierta en una herramienta de auténtica liberación. Es hora de que la psicología, deje de ser machista.

Los hombres creemos que fo**ar bien es una cuestión de técnica.Durar más. Hacer más. Moverse más rápido.Pero la verdad d...
04/03/2026

Los hombres creemos que fo**ar bien es una cuestión de técnica.
Durar más. Hacer más. Moverse más rápido.

Pero la verdad dice otra cosa.
Muchísimas mujeres frustradas describen encuentros sexuales muy insatisfactorios, donde ningún hombre preguntó nada.

Ni antes.
Ni durante.
Ni después.
Y cuando nadie pregunta, lo que ocurre no es encuentro.

Es solo un cuerpo haciendo cosas sobre otro cuerpo.

La empatía también es erótica.
Preguntar también es deseo.
Escuchar también es placer.
Fo**ar bien no es impresionar. Es encontrarse.
Y para encontrarse hay que hacer algo muy simple: preguntar.

Si eres hombre, prueba algo radical la próxima vez: interésate de verdad por la experiencia de la otra persona. Puede que descubras algo inesperado.

Que el mejor s**o no se hace con el pene.
Se hace con la cabeza, el corazón y la empatía.

04/03/2026
Últimamente se habla de una "epidemia de hombres solteros" como si fuera un virus externo. No lo es. Es el resultado de ...
02/03/2026

Últimamente se habla de una "epidemia de hombres solteros" como si fuera un virus externo. No lo es. Es el resultado de una asimetría ética insostenible.

Las mujeres ya no están dispuestas a aceptar vínculos donde el cuidado y el respeto sean unidireccionales. El amor sin ética es, sencillamente, un "ab**to del amor".

Los hombres, desde el machismo, no podemos construir relaciones afectivas que sean sostenibles. Ya no estamos en los años donde las mujeres tenían que aguantar todo en nombre del amor; hoy ellas pueden elegir.

A los hombres nos quedan dos caminos éticos:

Quedarnos solos, para no seguir jodiéndole la vida a nadie.

Atrevernos de una vez por todas a mirar a las mujeres como iguales para empezar a vincularnos con ellas éticamente.

Hacerte una simple pregunta puede cambiarlo todo: ¿Cómo afecta esto que hago o digo a la mujer con la que me vinculo?.

¿Tú tienes los huevos suficientes para dejar de excusarte y empezar a ser un ser humano más decente?.

Te leo en los comentarios. 👇

27/02/2026

Los hombres elegimos ser machistas. En este video, expongo mi compresión del machismo desde mi propia experiencia como hombre. Desde mi experiencia clínica en consultorio. Y desde algunas de las teorías que se han formulado al respecto en todos estos años.

Los elementos visuales que se ven en el mismo han sido diseñados o recogidos e impresos en 3d, por mi mismo. Buscando hacer tangibles conceptos que a veces pueden ser muy abstractos.

¿Por qué un psicólogo hace esto? Porque soy consciente de mis propias violencias y de las violencias de nosotros los hombres. Y sobre todo del sufrimiento de millones de mujeres, que día a día son víctimas de nuestro machismo.

Como hombre creo que es urgente que nombremos las cosas por su nombre. No hacerlo es seguir dando palos de ciego mientras seguimos destrozando la vida de las mujeres. Tenemos una deuda histórica que pagar y un presente en la que las seguimos oprimiendo y violentando.

Los hombres tenemos que hacernos responsables, de en lo personal y en lo público de nuestras violencias. Y para ella primero tenemos que reconocerlas. Y reconocer, sobre todo, que elegimos ser egoístas, misóginos y mutilados emocionales porque eso nos da poder y privilegios.

Los hombres no somos víctimas del Patriarcado, nosotros somos el Patriarcado. Las únicas víctimas siempre han sido y siguen siendo, las mujeres.

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