03/02/2026
Entre finales de 2018 y principios de 2019, Miguel Terol perdió súbitamente la vista víctima de una neuropatía óptica isquémica anterior no arterítica, que produce esa pérdida súbita de visión por la falta de flujo al nervio óptico.
En Junio de 2022, Terol recibió un implante con 100 microagujas que buscaba estimular el neocórtex para reproducir percepciones visuales, este implante va conectado a unas gafas que conectan al cerebro con el exterior. Gracias al implante pudo reconocer formas , cambios en la luz y movimientos.
Después del implante, tuvo alguna recaída y entrenó la percepción con actividades de diferenciación de tonos. Gracias al implante pudo empezar a hacer pequeñas tareas como coger objetos frágiles y distinguir objetos parecidos. Tras un tiempo, le tuvieron que quitar el implante, motivo por el cuál los médicos pensaban que perdería lo que había ganado, pero tres años después de que le retiraran el implante mantuvo esas capacidades a pesar de haber perdido algo de visión. Se enorgullece de haber participado en el ensayo experimental de este implante junto a otros tres participantes.
El ensayo ha entrado ahora en una nueva fase, y el responsable del ensayo Eduardo Fernández, afirma que este ensayo puede ser de ayuda para desarrollar nuevas aproximaciones terapéuticas para patologías visuales u otras como el íctus.
Noticia Completa:
Científicos de la Universidad Miguel Hernández de Elche estimularon la corteza visual del invidente hasta que logró percibir la luz, movimientos y hasta letras grandes