17/01/2026
En caso, de una mamá que no descansa, que lleva tiempo durmiendo mal, ¿qué aconsejarías? ¿Cuando el bebé tiene más de dos años, merece la pena amamantar si estás sufriendo y no duermes?
Es muy difícil poner fecha o edad a esta respuesta porque hay niños pequeños que van a aceptar casi a la primera una restricción de las tomas nocturnas y otros que van a montar un escándalo tremendo. Los bebés se dejan porque son más dóciles y tienen menos recursos: lloran hasta quedar dormidos por agotamiento (en esto, se basan algunos métodos para enseñarles a dormir) pero no es el momento adecuado para limitar las tomas. Los niños que rondan el año, están en una fase especial de su desarrollo y de noche siguen con la necesitad de mamar para obtener la seguridad indispensable a su adaptación en esta etapa tan excitante y perturbadora (empezar a hablar, manipular todos los objetos a su alcance, la autonomía que da el andar para explorar el mundo que les rodea y una mayor comprensión del mismo). Pasado los dos años, los niños tienen más recursos para aceptar que la toma nocturna puede limitarse o desaparecer si se emplea con ellos una actitud cariñosa y si se les permite mamar de día.
Cuando los intereses de la madre (necesito dormir) no coinciden con el comportamiento del niño (pido pecho toda la noche), ello indica que ha llegado el momento de reflexionar sobre la lactancia, la crianza, lo que una puede soportar y los sentimientos asociados a esta situación. Las madres que han dado el pecho a demanda hasta ahora se suelen sentir culpables por negar el pecho, por querer destetar, por no disfrutar de su hijo, por estar agotadas, por haber llegado hasta aquí, por imitar a las que siguen, por envidiar a las que lo han dejado, etc. En realidad están atrapadas entre la idealización de la lactancia y la realidad que puede ser muy dura.
Fragmento de entrevista realizada por Inés Cadena (www.mujeresencadena.es) a Bettina Gerbeau