Eduardo Torres, Psicólogo-Psicoterapeuta

Eduardo Torres, Psicólogo-Psicoterapeuta Psicólogo-Psicoterapeuta en Madrid. Sesiones de trabajo presenciales y online.

¡Últimos días para realizar la inscripción! ¡Empezamos el martes 31! En tan solo un mes estudiaremos el valor funcional ...
28/01/2023

¡Últimos días para realizar la inscripción! ¡Empezamos el martes 31! En tan solo un mes estudiaremos el valor funcional de los diferentes elementos que configuran los cuadros anoréxicos en el contexto de los difrentes sistemas motivacionales (apego, narcisismo, sexualidad, regulación psíquica de los requerimientos corporales) y nos preguntaremos por las estrategias psicoterapéuticas más confiables.
Tienes toda la información en www.psimatica.net
Inscripciones: aulavirtual@psimatica.net

LAS TRES METÁFORAS DE LA REGULACIÓN EMOCIONALDefinir en pocas líneas y de una manera satisfactoria qué es la regulación ...
31/01/2021

LAS TRES METÁFORAS DE LA REGULACIÓN EMOCIONAL
Definir en pocas líneas y de una manera satisfactoria qué es la regulación emocional no es nada fácil, ya que estamos ante un proceso complejo y, además, compuesto de diferentes subprocesos. Me abstendré, por tanto, de hacerlo y daré por bueno que todos tenemos una noción intuitiva sobre qué es la regulación emocional.

El mecanismo regulador con el que venimos equipados de serie es el apego y, por tanto, podemos considerarlo el prototipo inicial de todo lo que vendrá después. Es decir, en inicio, lo único que sabemos hacer para regular nuestras emociones es buscar o demandar proximidad con un número reducido de personas (figuras de apego) que suponemos tienen la capacidad de dar respuesta a las necesidades marcadas por nuestro estado emocional. Una cosa, entonces, sí estaría clara: la regulación emocional se basa en una interacción entre dos partes en la que una de ellas nota y manifiesta (pre-reflexivamente) un estado de necesidad y la otra emite una respuesta (ya con la capacidad de integrar elementos reflexivos).

Como bien sabemos, lo que primero ocurre en lo interpersonal (los tempranos vínculos de apego) están destinados a ser interiorizados y formar parte de la relación que la persona (el niño) establece consigo misma. Es decir, están destinados a configurar una parte de su estructura de personalidad.

Dicho esto, vamos con las tres metáforas desde las que representarnos la relación que establecemos con nuestras emociones o la relación que establecemos con nuestra función reflexiva, como se quiera, ya que hay personas que se identifican más con su función reflexiva y personas que lo hacen con sus emociones:

Metáfora número 1: “El bebé y la mamá”. La relación entre las emociones y la función reflexiva nos la podemos figurar como la que se da entre un niño pequeño y su madre. Esta relación puede estar caracterizada por la sintonía: las emociones son aceptadas, contenidas, representadas y guiadas desde lo reflexivo; o por un intento de lo reflexivo de regular desde la imposición directa, juzgando las emociones como positivas y negativas, permitiendo o imponiendo las primeras y reprimiendo las segundas.

Metáfora número 2: “El animal (mamífero) y el humano”. La relación entre nuestras emociones y nuestra razón también se asemeja mucho a la que puede haber entre un animal, por ejemplo, un perro, y su “dueño”. Esto nos daría una pista de lo importante que es el tono emocional de la respuesta y explicaría por qué una respuesta cargada de buenas razones, pero transmitida si sintonía emocional, suele desregular.

Metáfora número 3: “Las alarmas y el centro de control”. Por último, algunas emociones, la ansiedad, sobre todo, y sectores de la función reflexiva forman parte de un sistema de seguridad en el que las emociones son las alarmas que avisan de una posible amenaza y la función reflexiva es el centro de control que recibe esa llamada, valora si se trata de una amenaza real y elabora un plan de acción. Es decir, la relación es la misma que se da cuando llamamos al 112 alarmados por alguna circunstancia.

Aunque las he presentado como metáforas porque sirven para disponer de un modelo de cómo funciona la relación con uno mismo y nos deja claro en qué consistirían la alternativa reguladora y la alternativa desreguladora, realmente no son metáforas, ya que la primera se basa en el precursor interpersonal de la relación con uno mismo, la segunda en la relación que se establece entre nuestro “cerebro mamífero” y nuestro “cerebro racional” y la tercera, simplemente, describe cuál es la función de cada una de las partes.

La profusión con la que se está diagnosticando el TDAH, ¿está beneficiando o perjudicando el desarrollo de nuestros hijo...
30/01/2021

La profusión con la que se está diagnosticando el TDAH, ¿está beneficiando o perjudicando el desarrollo de nuestros hijos? En este artículo os planteo una forma de atender las dificultades de la atención en la infancia sin recurrir a la "trampa" explicativa de las etiquetas diagnósticas.

¿Qué queremos decir los psicólogos que decimos que el TDAH no existe? ¿Por qué esta afirmación indigna a algunos padres de los niños diagnosticados? ¿Este diagnóstico ayuda o perjudica a los niños afectados? Lo primero que hay que aclarar es que decir que el TDAH no existe no implica, para...

"La anorexia: una locura con sentido" es un pequeño libro que escribí allá por el 2012 y que me ha traído muchas satisfa...
06/01/2021

"La anorexia: una locura con sentido" es un pequeño libro que escribí allá por el 2012 y que me ha traído muchas satisfacciones, que compensan el importante esfuerzo que invertí en escribirlo. Por un lado, un buen número de profesionales de la psicología, con experiencia en el tratamiento de trastornos alimentarios, se han puesto en contacto conmigo para darme las gracias por el libro, manifestándome el esclarecimiento de las anorexias que su lectura ha supuesto para ellos. Por otro lado, también se han puesto en contacto conmigo, movidos por la lectura del libro, personas o familiares de personas afectadas con algún tipo de dificultad relacionada con la alimetación a las que he podido orientar o incluso iniciar con ellas un proceso terapéutico.
Especial alegría supuso que alguien como Francisco Traver, uno de los mayores especialistas en TCA que hemos tenido en España y al que tengo como referencia imprescindible desde que leyera "Del mito a la clínica", escribiera que "La anorexia: una locura con sentido" era uno de los libros que más le habían gustado sobre el tema.
El libro acabó transformándose en el curso "La anorexia: comprensión profunda y estrategias psicoterapéuticas" que actualmente imparto a través del Aula Virtual de la Editorial Psimática. Durante esta transformación he ido perfilando y enriqueciendo algunas de las hipótesis que allí sostenía; le he conferido una estructura más sólida al poner en conexión el sentido de los diferentes elementos de las anorexias con su papel en los distintos sistemas motivacionales (apego, narcisismo, sexualidad, regulación psico-corporal); y he ido integrando lo más valioso de los foros de discusión de cada una de las ediciones anteriores del curso.

¡El 20 de enero arranca la cuarta edición!

Aquellos de ustedes que leyeron el post anterior seguramente compartirán la idea ilustrada de que las enfermedades mentales son asimilables a las somáticas u orgánicas. Se trata de una idea que ha …

A los PSICOTERAPEUTAS INTEGRADORES se nos "acusa" de no disponer de un marco de referencia teórico sólido o de realizar ...
25/12/2020

A los PSICOTERAPEUTAS INTEGRADORES se nos "acusa" de no disponer de un marco de referencia teórico sólido o de realizar “mezcolanzas” absurdas que atentan contra la epistemología. Enumeraré algunas de mis referencias teórico-prácticas desde las que oriento mi actividad profesional como psicólogo-psicoterapeuta:

- Psicoterapia psicoanalítica
- Psicoterapias cognitivas de segunda generación (Beck y Ellis)
- Modelo modular transformacional (Hugo Bleichmar)
- Análisis y modificación de conducta
- Teoría del apego
- Psicología del self (Kohut)
- Psicología deportiva
- Relajación y activación muscular
- Terapias contextuales (ACT y AC)
- Intervenciones clínicas basadas en la teoría polivagal
- Neurociencia
- Psicoterapia del trauma y la disociación...

Con todas nuestras referencias, los psicoterapeutas integradores elaboramos un modelo integrado de comprensión para cada paciente, del que, como es lógico, no disponemos de antemano, antes de siquiera conocerlo, sino que lo iremos elaborando con su colaboración activa a lo largo del proceso terapéutico. Será desde este modelo individualizado desde el que elijamos, de una manera coherente, las diferentes estrategias, tácticas y técnicas psicoterapéuticas que emplearemos. Por tanto, también es falso eso de que los integradores un día “picoteamos” de aquí y otro de allá.
¿Cómo conseguimos realizar esta integración para algunos inimaginable? Lo primero que hay que aclarar es que una cosa es la clínica y otra el mundo académico (y en este punto he comprobado de primera mano, con evidencia empírica, que dirían los cursis, que muchos compañeros se están extraviando). En la clínica, no queda otra que integrar; en lo académico, no queda otra que delimitar los diferentes modelos con rigurosa claridad. Dicho esto, responderé cómo lo conseguimos: 1) Estudiando muchísimo. 2) Con apertura de mente y encarnando la flexibilidad psicológica y la integración que luego tratamos de fomentar y, sobre todo, 3) Escuchando y aprendiendo mucho de nuestros pacientes para con ello no encasillarlos y forzarlos a encajar, a veces de manera grotesca, en un único modelo rígido y monocorde.
Si estuviéramos en política, los integradores seríamos la democracia, frente a los totalitarismos psicoterapéuticos (esto no es una metáfora). Si estuviéramos en Medicina, seríamos los internistas, frente a los especialistas, que solo dominan una única función corporal.

LOS SISTEMAS MOTIVACIONALES Y EL ANÁLISIS FUNCIONAL DE LA CONDUCTAEl análisis funcional de la conducta es la herramienta...
19/12/2020

LOS SISTEMAS MOTIVACIONALES Y EL ANÁLISIS FUNCIONAL DE LA CONDUCTA
El análisis funcional de la conducta es la herramienta indispensable que todos los psicólogos conductistas o integradores empleamos para explicar una determinada clase de conductas. Así mismo, proporciona la información necesaria para diseñar una intervención psicoterapéutica con garantías de éxito. Por su lado, diferentes autores (Lichtenberg, 1989; Bleichmar,1999; Ogden, Minton y Pain, 2006; Marrone, 2014) han propuesto modelos del psiquismo humano que lo entienden como constituido por diferentes sistemas motivacionales, conductuales o de acción (la denominación varía según el modelo). Por ejemplo, el Modelo Modular Transformacional de Hugo Bleichmar distingue los siguientes sistemas motivacionales:
- Auto y hetero conservación
- Apego (seguridad por medio de la proximidad de determinadas figuras)
- Narcisismo (sentimiento de valía)
- Sexualidad
- Regulación psicobiológica
Estos modelos suponen el contexto motivacional en el que tendrá lugar la conducta, proporcionándonos una información indispensable para una mejor explicación. Nos aclarará, sin ir más lejos, por qué una determinada consecuencia se vuelve reforzante o aversiva. Pongo un ejemplo: el análisis funcional de una conducta disruptiva de un niño revela que está reforzada porque consigue la atención de los padres. Pues bien, desde el contexto de los diferentes sistemas motivacionales nos preguntaremos acerca de qué busca específicamente al llamar la atención. ¿Estamos ante una conducta de apego que busca ganar presencia y disponibilidad de los cuidadores? ¿Estamos ante una conducta narcisista (de autoestima) que busca visibilidad, reconocimiento y, por tanto, lograr sentimiento de valía? En cada caso, la respuesta terapéutica debería ser diferente. En conclusión: un análisis funcional no es completo si no especifica el sistema motivacional al que pertenece la conducta. No obstante, si osáramos intentar entrar en diálogo con los conductistas radicales, tendríamos que reformular el planteamiento. Podría ser así: Existen modelos que se representan el organismo como configurado por diferentes sistemas conductuales que se organizan en torno a la satisfacción de cada una de las diferentes necesidades básicas de orden superior. La idea sería buscar clases de conductas de orden superior a la de "clase operante" y organizadas en torno a los logros y defensas relacionadas con los diferentes tipos de necesidades humanas básicas. Lo más probable es que esto a los conductistas les suene a chino y una injerencia en sus asuntos; al resto del mundo nos podría resultar hasta obvio

¿ES POSIBLE INTEGRAR UN ENFOQUE PSICOANALÍTICO Y UNO CONDUCTISTA?A la hora de explicar una conducta concreta o un patrón...
19/12/2020

¿ES POSIBLE INTEGRAR UN ENFOQUE PSICOANALÍTICO Y UNO CONDUCTISTA?
A la hora de explicar una conducta concreta o un patrón de conducta sostenido en el tiempo y, si es el caso, intervenir psicoterapéuticamente, ¿es posible integrar, de alguna manera, psicoanálisis y conductismo? Y de ser posible, ¿es recomendable o estamos mezclando cosas incompatibles y entrando en una cierta confusión? Mi experiencia como psicoterapeuta y estudioso de lo humano me dice que claro que es posible y recomendable, ya que enriquece la representación que nos hagamos del fenómeno psico-conductual objeto de estudio. Por supuesto, esta integración habrá que hacerla con coherencia, sobre todo en psicoterapia, momento de máxima responsabilidad profesional. Parto de la base de que la realidad humana es una, por lo que me interesan propuestas teóricas que den cuenta de los aspectos más relevantes de dicha realidad de la manera más confiable y accesible para mí y propuestas prácticas que se muestren eficaces y eficientes. Tras casi 30 años estudiando psicología y habiendo estado en contacto estrecho con excelentes representantes de ambas escuelas me ha resultado evidente: 1) Que en muchos momentos psicoanálisis y conductismo describen lo mismo con diferente nomenclatura. 2) Que dentro de esta descripción compartida de lo relevante pueden diferir en el énfasis puesto en tal o cual aspecto. 3) Que el psicoanálisis llega a puntos donde no llega el conductismo. 4) Que el conductismo llega a puntos donde no llega el psicoanálisis. El conductismo encuentra su hábitat natural cuando identifica una conducta actual concreta sobre la que centrar su análisis funcional destinado a identificar los estímulos antecedentes y consecuentes que la sostienen, así como otras variables que afectan a la contingencia esclarecida. Es decir, el conductismo se siente cómodo elaborando hipótesis del mantenimiento de una conducta lo más precisas posibles, que allanen el camino a una intervención específica sobre alguno de los factores identificados, siempre de acuerdo con los principios del aprendizaje. El psicoanálisis se siente cómodo reconstruyendo el pasado a partir de los indicios del presente. No en vano, buena parte de sus propuestas emanan de este intento de reconstrucción. Como no puede de ser de otra forma, sus hipótesis serán mucho más especulativas. En cuanto a la integración de la técnica psicoterapéutica tampoco veo grandes dificultades. Pongo algunos ejemplos: en un momento de una sesión o en un determinado número de sesiones, podemos optar por la denominada “atención flotante” en la que el terapeuta pone intención en acoger por igual todo aquello que le cuenta el paciente/cliente, sin prisas por identificar lo relevante sobre lo que intervenir; y en un segundo momento, acordar con el paciente un trabajo focalizado en algún aspecto concreto. Otro ejemplo: ¿Qué pasa si al señalarle al paciente algún aspecto de su conducta este proporciona una interpretación de algún contenido, proceso o regla de acción inconsciente? Es decir, es lo más natural que en una sesión de psicoterapia el propio paciente proporcione interpretaciones de sus contenidos y procesos inconscientes, y eso es una escena psicoanalítica. Queramos o no, en todo proceso psicoterapéutico se van a dar el fenómeno de la transferencia, al igual que se van a dar aprendizajes. Luego está el hecho de que el paciente también cuenta, y hay pacientes más conductistas y pacientes más psicoanalíticos. Recientemente, he releído un viejo libro de H.J. Eysenck, “Experimentos en terapia de la conducta”, en concreto el volumen dedicado al condicionamiento operante. Es un libro de 1964 en el que, con toda naturalidad, este pionero del conductismo, en la presentación de alguno de los casos, incluye una descripción psicodinámica, empleando la expresión tal cual, no para contraponerla como menos válida que la explicación conductista, sino para enriquecer la presentación del caso. Es una pena que el afán de las escuelas por diferenciarse, por hacerse con el mercado de la clínica y la formación, por hacerse “más científicas”, si se quiere, esté acabando con esta capacidad integradora. Propongo la denominación de terapia psico-conductual.

¿Y si en vez de preguntarnos tanto por la eficacia de las técnicas psicoterapéuticas para los trastornos del DSM-V nos p...
03/12/2020

¿Y si en vez de preguntarnos tanto por la eficacia de las técnicas psicoterapéuticas para los trastornos del DSM-V nos preguntamos, una vez que ya conozcamos algo a nuestro paciente/cliente/consultante, QUÉ queremos conseguir (las estrategias), y a partir de ahí, ahora sí, CÓMO lo vamos a hacer (las técnicas)? El modelo médico empobrece la psicoterapia.

http://clearsantodomingo.wordpress.com/2011/06/05/trastornos-psiquiatricos/ para más información. 20 millones de niños son etiquetados con "trastornos mental...

EL MIEDO A LAS SENSACIONES CORPORALESLa mayor parte de los profesionales de la psicoterapia estamos familiarizados con a...
21/11/2020

EL MIEDO A LAS SENSACIONES CORPORALES
La mayor parte de los profesionales de la psicoterapia estamos familiarizados con aquellos pacientes a los que alguna de sus sensaciones corporales (extrasístoles ventriculares, sensación de dificultad para respirar, sensaciones de desmayo, entre otras) les están trayendo problemas psicológicos, fundamentalmente en forma de una intensa angustia, a su vez generadora de sensaciones corporales aversivas.
Recientemente, una situación vivida en primera persona me ha permitido ahondar en los mecanismos fisiológicos y psicológicos que se ponen en marcha en un contexto en el que las sensaciones corporales son interpretadas como una amenaza, como una señal de inminente catástrofe, de que algo muy malo está pasando.
Hace escasas semanas me diagnosticaron un pequeño tumor benigno en una de las válvulas coronarias, diagnóstico acompañado de la recomendación de someterme a una cirugía cardiaca, ya que la pequeña masa que se ha formado podría desprenderse causándome un serio problema de salud, a saber, un infarto de corazón o un ictus.
Para hacer más sencilla mi exposición, tendré en cuenta únicamente tres clases de procesos que entran en juego interactuando: 1) La sensación corporal. 2) La respuesta del sistema nervioso autónomo. 2) La respuesta desde las funciones de orden superior, en principio, más susceptibles de someterse al control consciente.
Durante los días posteriores al diagnóstico, pude experimentar cómo a ciertas sensaciones corporales, por ejemplo, un pinchazo en el pecho, por leve que fuera, le seguía una intensa respuesta vasovagal (sensación de pérdida de fuerza y de desmayo inminente). Dada la escasísima latencia de la respuesta vasovagal, la sensación subjetiva era que tanto el pinchazo en el pecho como el desmayo forman parte de una misma cosa, que, como ya imaginaréis, codifiqué en términos similares a “¡Joder, me está dando el infarto!”
En un contexto de amenaza a la salud como este es lo más probable que empecemos a estar más pendientes de nuestras sensaciones corporales en un intento de controlar la situación. Con toda nuestra buena voluntad nos habremos propuesto controlar que no nos dé un infarto. El resultado: que nuestros mecanismos autónomos de detección de amenazas (neurocepción) detecten un número mucho más elevado de ellas en nuestras sensaciones corporales.
Como bien sabemos, el sistema nervioso autónomo puede responder ante una amenaza por medio de la activación de la rama simpática que facilitará una respuesta enérgica en forma de ataque o huida, o por medio de la activación de la rama parasimpática dorsal (teoría polivagal) que facilitará la parálisis. Como resulta evidente, en contextos amenazantes como estos la respuesta va a ser, sí o sí, parasimpática; ¿qué sentido tendría atacar o huir de una amenaza de muerte inminente que nos ataca desde el interior del propio cuerpo?
Dado que ni las sensaciones corporales ni las respuestas del sistema nervioso autónomo están directamente sujetas a nuestro control, no nos queda otra que centrar en la respuesta de orden superior todos nuestros esfuerzos por mejorar la situación.
Lo que debemos tener claro es que este plus de control, tan bienintencionado como inútil, no solo no mejora las cosas, sino que las empeora. También debemos tener muy en cuenta que a partir de un momento puede ser la propia respuesta vasovagal de defensa la que se convierta en sensación corporal amenazante que querremos evitar.
¿Qué podemos hacer entonces?
1. Aprender de la experiencia: después de haber vivido la situación un número de veces podemos aprender que el pinchazo o el pinchazo + desmayo no significa infarto. Esto a veces no es tan fácil, sobre todo si la sensación corporal es muy intensa, ya que la asociación con el suceso catastrófico será mucho más fuerte
2. Elaborar un plan confiable: es importante que nuestros mecanismos de control se centren en donde sí pueden actuar para mejorar la situación: programar la atención médica, disminuir la intensidad de la actividad física, control de estímulos a los que nos vamos a exponer, por ejemplo.
3. Derreflexión (estar menos pendientes). En principio, será inevitable que orientemos nuestra atención hacia la amenaza, hacia las sensaciones corporales, con el consiguiente estrechamiento del campo de conciencia, que puede llegar al extremo de que solo nos preocupe qué está pasando en nuestro cuerpo. Como decimos, esta es una respuesta defensiva bienintencionada, ya que trata de protegernos del peligro inminente, pero que empeorará las cosas, por lo que puede ayudar poner nuestra intención en estar menos pendientes de nuestro cuerpo, lo que será más fácil de hacer si desarrollamos una cierta confianza en él, en nuestro plan de acción y en los profesionales que nos atiendan o, incluso, desdramatizando, quitándole importancia, al evento catastrófico que nuestras sensaciones corporales nos anuncian, en último extremo, la muerte.

15/06/2020

El sistema muscular está íntimamente implicado en todas nuestras respuestas emocionales. Es tan cierto que las emociones implican estados musculares, como que los estados musculares implican estados emocionales. Al levantarnos cada mañana, una de las primeras informaciones que recibimos sobre có...

Una reseña de mi "viejo" libro sobre la anorexia.
01/06/2020

Una reseña de mi "viejo" libro sobre la anorexia.

En este artículo comparto contigo el que para mí es el mejor libro de anorexia y una manera legal para poder leerlo gratis.

CURSO ONLINE "La anorexia: comprensión profunda y estrategias psicoterapéuticas".INICIO: 3 de marzo de 2020DURACIÓN: 4 s...
03/02/2020

CURSO ONLINE "La anorexia: comprensión profunda y estrategias psicoterapéuticas".
INICIO: 3 de marzo de 2020
DURACIÓN: 4 semanas
PRECIO: 185 euros
INSCRIPCIÓN E INFORMACIÓN: aulavirtual@psimatica.net
CONTENIDOS GENERALES:
Módulo 1: Introducción. Los simbolismos en la anorexia. Anorexia y apego.
Módulo 2: La anorexia: su papel en la búsqueda del equilibrio narcisista. Sexualidad femenina y anorexia
Módulo 3: Trauma y disociación en la anorexia. Anorexia y TLP. Anorexia e identidad. Anorexia y adolescencia. La anorexia como táctica de poder. La sensación de control y la anorexia. La fantasía de la suciedad y la anorexia. La anorexia como evitación de la vida adulta. La anorexia desde la perspectiva de las relaciones familiares. Las zonas de activación neurofisiológica y la anorexia.
Módulo 4: Prevención de la anorexia en la infancia y adolescencia. Psicoterapia de la anorexia.

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C/Joaquín María López, 59
Madrid
28015

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