06/02/2026
La figura del intervencionista: cuando el “no” todavía puede convertirse en un “sí”.
Hace unos días estuve con mi compañero Juan Carlos, también intervencionista como yo. Nos llamaron para realizar una intervención de crisis en un hospital psiquiátrico.
La escena no fue en un despacho ni en un entorno controlado. Fue en la sala de espera, justo en el momento en el que a la persona de interés le daban el alta tras un brote psicótico. La familia estaba allí. Nosotros también. Preparados para hablar con él sin juzgar, sin culpar, sin reproches y sin sorpresa.
Después de un brote, una vez estabilizada la crisis, sabemos que el siguiente paso es el tratamiento. Pero entre saberlo y conseguir que la persona lo acepte hay horas —a veces muchas— de tensión, incertidumbre y miedo.
Fueron entre 8 y 10 horas de intervención, sosteniendo el espacio, acompañando a la familia y aplicando los modelos profesionales que nos han enseñado y que seguimos entrenando constantemente. No fue fácil. Pero por la noche llegó ese momento que lo cambia todo:
👉 Dijo que sí.
Eso es el trabajo del intervencionista:
estar cuando nadie más puede,
sostener cuando todo tiembla,
y ayudar a romper la negación cuando la vida está en juego.
Si tienes un familiar, un ser querido o un amigo que está en negación y sientes que se le está escapando la vida, no esperes a que sea demasiado tarde. Hay formas de intervenir con respeto, humanidad y profesionalidad.
📞 Teléfono: 686 399 661
📩 Email: joseluis@rhmadrid.com
A veces, convertir un “no” en un “sí” lo cambia todo.