03/03/2026
“Los conceptos no soportan la inalterabilidad de las definiciones”
En psicoanálisis sabemos que los conceptos no son objetos mu***os, fijados para siempre en una definición de diccionario. Los conceptos viven, se transforman, se desplazan, se enriquecen con la experiencia clínica y con el trabajo teórico. Por eso decimos que los conceptos no soportan la inalterabilidad de las definiciones.
Cuando una disciplina convierte sus conceptos en definiciones rígidas, algo se pierde. Se pierde precisamente aquello que hace posible el conocimiento: el movimiento. La vida psíquica no es estática, el inconsciente no es estático, el deseo no es estático. Pretender fijar definitivamente un concepto sobre algo que está en constante transformación es desconocer la naturaleza misma de lo psíquico.
Freud lo sabía muy bien. A lo largo de su obra vemos cómo sus conceptos evolucionan. El aparato psíquico pasa de un primer modelo a otro, la teoría de la angustia se reformula, la concepción de la pulsión se amplía. No porque Freud se contradijera, sino porque el conocimiento avanza cuando el pensamiento trabaja.
Un concepto en psicoanálisis es, en cierto sentido, una herramienta de trabajo. Sirve para pensar, para interpretar, para escuchar de otra manera lo que el paciente dice. Pero si convertimos esa herramienta en una pieza intocable, deja de servir. Se vuelve un dogma, y el dogma es enemigo del pensamiento.
Por eso los grandes teóricos del psicoanálisis —Freud, Lacan y también quienes continuaron desarrollando ese campo— no se limitaron a repetir conceptos. Los trabajaron, los desplazaron, los hicieron producir nuevas lecturas. Un concepto que no produce pensamiento termina por morir.
Esto es importante también para la vida cotidiana. Muchas veces sufrimos porque intentamos definirnos de una vez y para siempre: “yo soy así”, “siempre me pasa lo mismo”, “no puedo cambiar”. Son definiciones rígidas que congelan la vida.
El psicoanálisis introduce otra posibilidad. En lugar de encerrarnos en definiciones, abre la posibilidad de pensar nuestra historia de otra manera. Lo que parecía fijo empieza a moverse. Lo que parecía destino empieza a mostrarse como una construcción.
Porque el inconsciente trabaja. Y cuando el inconsciente trabaja, también trabajan los conceptos que intentan pensarlo.
Por eso en psicoanálisis no buscamos definiciones eternas. Buscamos algo mucho más interesante: conceptos vivos, capaces de seguir produciendo pensamiento y transformación.
Y en ese movimiento, muchas veces, comienza también la posibilidad de una vida diferente.
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Virginia Valdominos
Psicóloga y psicoanalista
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