29/04/2026
Perder un diente no es solo perder un diente.
Cuando desaparece, el hueso que lo sostenía deja de recibir estímulo… y el cuerpo empieza a reabsorberlo.
De hecho, en el primer año se puede perder hasta un 25% del hueso en esa zona.
Y esto tiene consecuencias: los dientes se mueven, la mordida cambia y, con el tiempo, puede afectar incluso a la estructura facial.
Lo que parece un “hueco sin importancia” puede convertirse en un problema mayor.
Por eso, reemplazar un diente a tiempo no es solo estética.
Es una forma de cuidar la salud y la estabilidad de tu boca.
Si te falta alguna pieza, conviene valorarlo.