26/03/2026
“La es de .”
Es una frase que muchos hemos oído cuando el quirófano se retrasa, el parte se acumula o la jornada empieza a tensionarse.
Pero a veces la realidad es otra: la culpa no es de anestesia. La culpa es de la infradotación crónica de personal que arrastran muchos servicios de anestesia.
Acaba de publicarse un estudio muy interesante en . Pone base objetiva a un problema estructural. Sobre el papel, la plantilla puede parecer suficiente. En la práctica, no lo es. Y no lo es porque los cálculos simples suelen ignorar algo esencial: en anestesia no existe un rendimiento lineal, limpio y continuo durante toda la jornada.
La anestesia no es sólo “tener a alguien vigilando un paciente”. Es preparar equipos y medicación, hacer inducciones, monitorizar, resolver incidencias, registrar, coordinarse con cirugía, organizar recuperaciones y dejar todo listo para el siguiente caso. Es trabajo técnico, cognitivo y logístico. Es carga asistencial visible e invisible.
Por eso, cuando un servicio funciona al límite de forma habitual, no estamos ante un problema puntual de organización. Estamos ante un problema de personal insuficiente.
Y eso tiene consecuencias muy reales: peor calidad de monitorización, más , más interna, más riesgo de , más y más del equipo.
La infradotación crónica en anestesia se normaliza con demasiada facilidad. Se asume. Se absorbe. Se maquilla con esfuerzo individual, compromiso y horas extra no reconocidas. Pero sigue siendo infradotación.
Este trabajo recuerda algo importante: dimensionar mal un servicio de anestesia no solo afecta a la eficiencia. Afecta a la seguridad del paciente y al bienestar de quienes sostienen el sistema cada día.
Quizá ha llegado el momento de dejar de decir “la culpa es de anestesia” y empezar a decir lo que toca: muchos servicios de anestesia están crónicamente infradotados.
Puedes leer el estudio en el enlace: https://avmajournals.avma.org/view/journals/javma/aop/javma.25.09.0576/javma.25.09.0576.xml