07/02/2026
Hay momentos que tu corazón quiso liberar y que tu mente no permitió.
✳️¿Cuánto dolor guardaste porque parecía demasiado grande, inapropiado o peligroso? ✳️¿Cuántas lágrimas quedaron atrapadas porque no había tiempo, espacio o permiso para sentirlas?
Lo que no pudiste llorar sigue contigo, aunque no lo veas. Se convierte en silencio, en peso, en memoria sutil que influye en tus decisiones y emociones.
✳️¿Te has dado cuenta de cómo ese dolor escondido sigue reclamando tu atención?
Permitirlo salir no es debilidad; es reconocer que llevas mucho más de lo que imaginabas.
✳️¿Qué pasaría si le dieras espacio a lo que no pudiste expresar?
✳️¿Si te permitieras sentirlo sin juicio, sin culpa, solo como parte de ti?
Cada lágrima que finalmente dejas fluir abre un camino de alivio y entendimiento.
✳️¿Te atreves a mirarte con ternura y acompañarte en lo que no pudiste llorar entonces?
Tal vez allí, en esa apertura, encuentres una parte de ti que llevaba tiempo esperando ser vista.