29/01/2026
✨ Ver sin ver. Sentir sin mirarse.
Hoy comparto algo muy especial.
Una historia que me recuerda por qué hago lo que hago.
Ella no puede verse.
No puede mirarse al espejo, ni buscar defectos, ni compararse.
Pero puede sentir.
Sentir su piel, su rostro, su expresión.
Y, sobre todo, sentir cómo cambia la forma en que se percibe a sí misma.
En consulta, yo soy sus ojos.
Confía en mí para describirle cada detalle, cada cambio, cada matiz.
Confía en que le diga la verdad.
Y confía en que la belleza también puede tocarse, imaginarse, sentirse.
Porque la medicina estética no va solo de mirarse.
Va de reconocerse.
De sentirte más tú.
De habitar tu rostro con calma, con seguridad, con orgullo.
A veces creemos que ver es lo más importante.
Pero hay algo más profundo: sentir.
Sentirte bien sin mirarte.
Sentirte bonita sin necesitar un espejo.
Sentirte mirada incluso sin ver.
Hoy ella me recordó que la belleza no siempre entra por los ojos.
A veces nace en la confianza, en el tacto, en la voz…
y en ese instante en el que alguien te dice:
“Estás preciosa.”
Y tú lo sientes.
PD : Gracias Pablo , ese hijo precioso que te cuida y te guía en el amor más puro . ❤️