18/12/2025
🤰El embarazo es una etapa llena de cambios físicos, emocionales y vitales. Es normal tener preocupaciones, pero cuando el estrés deja de ser puntual y se mantiene en el tiempo, puede afectar tanto a la mamá como al bebé.
Durante el embarazo, el estrés prolongado puede causar insomnio, tensión muscular, mayor cansancio, irritabilidad y dificultades para disfrutar de esta etapa. También puede influir en otras condiciones como la tensión arterial, el control de la glucosa o el riesgo de depresión posparto.
En el bebé, los niveles elevados de cortisol materno durante largos periodos pueden aumentar el riesgo de parto prematuro, bajo peso al nacer o una mayor irritabilidad en los primeros meses. No hablamos de preocupaciones normales del día a día, sino de un estrés constante que no se atiende.
La buena noticia es que sí puedes reducirlo: habla de lo que sientes, evita la sobreinformación, cuida tu descanso, mantén actividad física moderada, practica técnicas de relajación y busca apoyo profesional si lo necesitas.
🧘♀️ Cuidarte emocionalmente también es cuidar de tu bebé. Tu bienestar importa, y mucho.