02/03/2026
Hay dolores que no tienen ceremonia.
No hay despedida.
No hay explicación.
No hay nadie preguntándote si estás bien.
Solo tú, notando que algo ya no encaja igual.
A veces no se trata de perder a alguien.
Se trata de darte cuenta de que aquello que esperabas… ya no existe.
Y eso descoloca.
Porque no sabes si tienes derecho a estar triste.
Porque “nadie murió”.
Porque “todo sigue más o menos igual”.
Pero por dentro ya no es lo mismo.
Y cuando no sabes cómo llamarlo, lo minimizas.
Lo guardas.
Lo racionalizas.
Hasta que un día te preguntas por qué sigues sintiendo peso por algo que “ya pasó”.
Te pregunto algo importante:
¿Te has permitido sentir tristeza por algo que nunca llegó a ser… pero significaba mucho para ti?
Te leo en comentarios.