16/02/2026
Muchas personas con dolor lumbar quieren entrenar, pero les entran pensamientos tipo:
“Tengo la espalda dañada.”
“No debería forzar.”
“Se me va a agravar.”
“Mi cuerpo no está hecho para esto.”
Y entonces paran.
O lo intentan… y recaen.
La realidad es otra: Tu espalda no está rota.
Está desadaptada al objetivo que quieres conseguir.
No necesitas dejar de moverte. Necesitas un plan progresivo e individualizado de ejercicios que te permitan poco a poco adaptar al cuerpo a esos movimientos y objetivos.