14/03/2026
No lo podemos decir ni más alto ni más claro. El otro día, cuando oí al en el directo con decir que la endometriosis no es una enfermedad silenciosa, sino silenciada, algo en mi cabeza hizo clic. Eso era: no es que consultemos poco, que nos quejemos poco, que lo hablemos poco. Es que se nos ignora, se nos ningunea y se nos invalida.
El dolor menstrual es real y no es normal. No somos unas quejicas, ni unas blandas, ni unas exageradas. Muchas llevamos desde nuestras primeras menstruaciones quejándonos del dolor. A nuestras familias siempre se les enseñó que era normal, que cada mes lo pasaríamos mal y que incluso el síndrome premenstrual era de esperar. Así que llevábamos toda nuestra vida menstrual entendiendo que esto es lo que hay: que tendríamos que cancelar planes, tomar muchas pastillas, despertarnos de madrugada del dolor y lidiando con infinidad de problemas más.
Hasta que alguien empezó a decir "BASTA" y la voz se fue corriendo. Hasta que nos dimos cuenta de cuántos médicos te podían atender sin verte de verdad. Hasta que alguien, que sí te vio y sí te escuchó, te dio una respuesta.
Y hoy ya no nos silencian más:
La endometriosis afecta al 10% de mujeres.
No es una enfermedad ginecológica, sino sistémica.
Afecta a la calidad de vida y, con ello, a la salud mental, la vida laboral, la situación económica y la vida social, aspectos que van mucho más allá del dolor que se experimenta.
Su retraso diagnóstico es superior a los 7 años.
Un diagnóstico precoz permite frenar la evolución la enfermedad y prevenir las complicaciones asociadas.
Sus complicaciones incluyen la invasión de los tejidos de otros órganos, hasta el punto de que puede requerir intervenciones quirúrgicas.
Los anticonceptivos que producen sangrado por deprivación no tratan la enfermedad.
El 30% de las mujeres con endometriosis tiene problemas de fertilidad a causa de ella.
A cualquier persona con dolor menstrual se la debería estudiar de manera especializada y hacerle un seguimiento y abordaje adecuado.
No hay dos endometriosis iguales: cada persona requiere un tratamiento específico según las características de su enfermedad y su situación vital.