17/01/2026
Enero suele llegar con una sensación difícil de nombrar. No siempre es ilusión por el nuevo año, a veces es cansancio, vacío o tristeza.
Y tiene sentido. Durante semanas hemos estado expuestos a mucha estimulación: encuentros y ausencias, expectativas, ruido, emociones intensas…
Pero y también posiblemente, a una exigencia silenciosa “tener que estar bien”, “disfrutar y sentir la Navidad”.
Muchas veces se viven estas fechas desde un lugar forzado, intentando sostener una disposición emocional que no siempre es real. Eso nos genera una distancia interna, incoherencia.
Cuando las fiestas se acaban, nos adentramos en enero, momento en el cuál, el cuerpo y la mente bajan el ritmo y aparece lo que no pudo ser escuchado antes.
Quizá este momento no pida respuestas sino presencia, escucha. Un espacio para mirarte por dentro y preguntarte cómo estás de verdad.
Recuerda que darte permiso para no sentir lo que se espera de ti, también es una forma de cuidado.
#ᴀᴜᴛᴏᴄᴜɪᴅᴀᴅᴏ