07/05/2026
¿Puede una experiencia espiritual confundirse con una psicosis o con otros trastornos mentales?
Cuando era residente de psiquiatría, viví una situación que no he olvidado.
Una paciente ingresada por depresión comentó que le ayudaba “comunicarse con Dios”. En ese mismo instante, su psiquiatra añadió a su medicación Haloperidol (30-30-30).
Le pregunté por qué... Y me respondió: "Porque está psicótica".
Su respuesta me provocó inquietud. Algo no me cuadraba.
Le pedí permiso para explorar mejor lo que la paciente quería decir y accedió.
Cuando hablé con ella, me respondió con sorpresa ante mis preguntas extrañas: para ella, “comunicarse con Dios” significaba sentir paz al rezar o al entrar en una iglesia.
No había voces.
No había delirios.
No había nada que pudiéramos considerar como parte de una experiencia psicótica.
Afortunadamente, conseguí que se reconsiderara su tratamiento.
Pero durante años me he preguntado:
👉 ¿Qué habría pasado si nadie hubiera preguntado un poco más?
Probablemente habría salido con un diagnóstico y un tratamiento erróneos.
Con el tiempo, he visto que este tipo de situaciones no son algo aislado.
A veces, las experiencias espirituales se interpretan como patológicas.
Y en otros casos, los trastornos mentales se interpretan como “problemas espirituales”.
👉 La frontera no siempre es evidente.
Por estos motivos, he preparado un curso este fin de semana sobre Psiquiatría y mística.
No para dar respuestas simplistas, sino para aprender a distinguir mejor.
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