19/11/2025
No va solo de tus hijos.
Va de lo que están repitiendo de ti.
A veces llamamos “mal comportamiento” a algo que en realidad nosotros mismos les hemos mostrado sin querer:
👉 La vergüenza que aprendimos de pequeños.
👉 Ese “no soy suficiente” que todavía nos duele.
👉 Ese miedo a fallar que ellos ven, aunque no lo digamos.
Los niños no imitan nuestras palabras.
Imitan nuestras heridas.
Y cuando su reacción te molesta, muchas veces es el reflejo de algo que un día aprendiste tú, no ellos.
La buena noticia: cuando tú sanas, ellos cambian.
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