23/03/2026
El consumo nocivo de alcohol es el responsable de más de 3 millones de muertes cada año y puede ser la causa directa de más de 200 enfermedades.
Otro problema que debemos señalar es el consumo regular de alcohol durante el embarazo que se ha asociado a malformaciones fetales y retrasos en el desarrollo. El síndrome alcohólico fetal es una manifestación grave de lo anteriormente expresado.
Dado que resulta difícil establecer cuál es una medida de consumo sin riesgo durante el embarazo, se recomienda encarecidamente a las embarazadas mantenerse abstinentes. Los criterios de dependencia del alcohol, más que a la cantidad, aluden al deseo persistente y compulsivo de consumirlo. Esto se asocia a una disminución de la capacidad para controlar su consumo, e implica una mayor tolerancia a esta sustancia. El individuo necesita cada vez dosis mayores para lograr el efecto deseado.
Un criterio muy importante es la abstinencia. Pueden aparecer síntomas somáticos de abstinencia cuando el consumo se reduce o cesa. Muchas personas con un consumo elevado a diario, suelen beber para evitar la aparición de estos síntomas de abstinencia.
Otro criterio es el abandono progresivo de obligaciones, actividades cotidianas y de ocio para consumir. Obviamente, el individuo debe emplear cada vez más tiempo para conseguir, consumir y recuperarse de los efectos del alcohol.
Por último, se persiste en el consumo a pesar de las consecuencias adversas. En muchas ocasiones, a pesar de la ruptura de relaciones familiares, pérdida de pareja o los propios medios económicos de subsistencia.
El alcohol es una droga legal y altamente consumida. Su consumo moderado y responsable en entornos de socialización, alternado con períodos de abstinencia, no suele suponer una amenaza para muchas personas. Sin embargo, para otros resulta difícil reconocer que el consumo se les ha ido de las manos y afecta numerosas áreas de sus vida, en cuyo caso es necesario pedir ayuda antes de que sea demasiado tarde.
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