27/01/2026
El otro día leímos esta frase de y nos pareció un reflejo muy claro de algo que vemos a menudo en consulta:
“Qué ironía no decir nada para evitar conflictos
y vivir en conflicto por no decir nada.”
Muchas personas evitan el conflicto no porque no les importe, sino porque les importa demasiado:
agradar, no decepcionar, no molestar, no ser rechazadas.
Este patrón suele estar relacionado con:
– una necesidad constante de aprobación
– baja autoestima
– miedo al abandono o al rechazo
– aprendizajes tempranos donde expresar emociones no era seguro
A corto plazo, callar parece que te protege.
A largo plazo, genera justo lo contrario: ansiedad, resentimiento, culpa, relaciones desequilibradas y una sensación persistente de estar traicionándose a uno mismo.
El conflicto no aparece porque hables.
El conflicto aparece cuando lo que sientes no tiene espacio.
Aprender a poner límites, expresar necesidades y tolerar el malestar que a veces genera decir “no” es un proceso terapéutico clave.
No se trata de discutir más, sino de desaparecer menos.
💬 Si te reconoces en esto, no es debilidad.
Es un patrón aprendido… y como todo lo aprendido, se puede trabajar.