14/01/2026
A veces no es que falte motivación.
Es que el cuerpo ya no responde como antes.
Lesión, parón, recaída… y aparece algo de lo que casi no se habla: el duelo del deportista.
No siempre es un final, muchas veces es un proceso de adaptación, de reaprender a entrenar, a escuchar el cuerpo y a ajustar expectativas.
Insistir no siempre es fortaleza.
Adaptarse también es rendimiento.
Acompañar este proceso cambia la recuperación: menos frustración, menos recaídas, más sostenibilidad y conciencia corporal.
No se trata de rendirse, sino de ampliar repertorio.
Si esto te resuena, quizá no va solo de una lesión, sino de cómo te relacionas con tus límites.