31/12/2025
Intenso, es el adjetivo que mejor describe mi 2025.
Con dificultad escribo este post por un problema a la vista que me persigue desde hace meses... pero me apetecía muchísimo compartir con vosotr@a, algo de mi mundo interior... ese misterioso lugar/laberinto donde a veces suelo perderme.
En 2025 sentí el peso de la vida, de la que se va, de la que se vive sin opciones y de la que se quiere vivir pero no se puede.
La muerte de mi padre me sacudió más fuerte de lo que creí, me hizo deslizar en lugares inexplorados de mí, me trajo preguntas trascendentales.
Caí en el báratro del cuestionarlo todo.
Lo que antes me parecía claro, inamovible, la mejor opción, se desveló mostrándome su otra cara, la que yo misma construí para que todo encajara, para que nada tambalease, para que el equilibrio se mantuviese y mantuviese mi efímera existencia dentro los marcos socialmente establecidos y aparentemente seguros.
Y apareció el cansancio detrás de las sonrisas falsas, detrás del juego de los disfraces, después de las lagrimas que se quedan a medio camino.
Y entonces...enfermé.
El cuerpo es sabio, él sabe …y siempre habla por nosotros sobretodo cuando ya no nos quedan palabras.
¡Pero no todo fué oscuridad! En este universo de polaridades hay sombra solo porqué la luz permite su existencia.
El 2025 fue lleno de afecto, amistad (de la buena), viajé por fin “al otro lado del charco”, (re)conocí personas hermosas, proyectos alucinantes, me emocioné por éxitos ajenos, vibré con música que llena el alma y coleccioné muchos “te quiero”.
Quien tuvo ojos para ver... vio, quien tuvo orejas para escuchar...supo escuchar y quien tuvo corazón para sentir entendió de verdad. Un gracias enorme a todas las personas que llenaron de luz, risas, charlas y buenos momentos mi intenso 2025 ¡OS QUIERO!
2026... estoy lista.