02/03/2024
La osteopatía y el esguince de tobillo
El osteópata interpreta la lesión desde un punto de vista biomecánico, sabemos que el ligamento y demás tejidos necesitan su tiempo natural de recuperación.
El pie es una articulación donde se engranan un número importante de huesos y articulaciones, la buena movilidad de este sistema articular es responsable de su buen funcionamiento. Cuando sufrimos una torcedura todo este equilibrio se puede romper.
El osteópata valora todos los huesos y articulaciones implicadas en el esguince de tobillo, susceptibles de sufrir bloqueo. Cuando sufrimos esta lesión y pasado el tiempo protocolario de recuperación persisten síntomas tales como dolor, inflamación, inestabilidad, sobrecarga, etc, debemos pensar que existe algún o varios bloqueos articulares.
Los bloqueos más habituales del esguince son: tibia anterior, astrágalo anterior, impactación de la articulación tibio-peroneo-astralina, descenso de cuboides y escafoides, y las fijaciones correspondientes al peroné. Todas estas lesiones nos pueden llevar a sufrir síntomas como: dolor punzante o imposibilidad de llegar a la posición de “cuclillas”, inestabilidad, esguinces de repetición y lesiones en cadena ascendente afectando rodilla, cadera, …
El pie es un captor postural muy importante, esta lesión mantenida en el tiempo puede perturbar nuestra postura, manera de caminar, líneas de carga y producir adaptaciones poco saludables para la biomecánica global del individuo.
Mediante diferentes técnicas de tratamiento el osteópata puede desbloquear y devolver el equilibrio articular.