07/03/2022
Guerra en Europa, día 12.
No sé por dónde empezar. Hace poco charlaba con un amigo sobre estos momentos [como ahora me sucede] donde la realidad es tan compleja y es tanto lo que querés decir que no sabes por qué arista encarar la conversación.
Algo así me pasa con esta situación -y más que con mi posicionamiento sobre la guerra en general- con todo lo que ha sucedido y sucede a su alrededor: me invade una sensación de incomodidad tanto cartel, evento, meditación o juntada energética "por la paz" en Ucrania-Rusia.
Sí, claro. Todas queremos lo mismo. Pero ¿qué es la paz? ¿hacia dónde estamos dirigiendo nuestras intenciones? ¿por qué esta guerra nos importa más que otra? ¿acaso estas vidas valen más que las otras? ¿cuántas refugiadas/os intentan llegar a países europeos sin las mismas posibilidades?
Esta bien, no quiero caer en eso. Vuelvo a la paz. ¿Te preguntaste por qué paz estás "luchando"/meditando/orando? ¿Cómo la experimentas en tu día a día? ¿Cómo te vinculas con tu entorno?
Sí, vamos hacia ello. Necesitamos construir realidades menos agresivas, necesitamos ser menos duras/os con nosotros mismos. Necesitamos más empatia. Pero, como dijo mi maestro alguna vez: la empatía no es un valor en sí mismo, es una función de mente" y, por eso mismo, se desarrolla en lo vincular, en el contacto, en las relaciones.
Entonces, además de aspirar y tener la visión puesta en una sociedad menos violenta, menos injusta, menos desigual, empecemos a accionar desde la aceptación, la inclusión y el amor. Hacia nosotras/os y hacia el entorno.
Será a partir de actos simples y cotidianos que estaremos creando un mundo mejor.