29/05/2026
Esa pasarela hacia la espuma de crestas blancas es el santuario de lo que más importa. Sobre nosotros, las aves flotan como cenizas suspendidas en el aire hirviente, mientras las bicis nos esperan, aparcadas, cómplices mudas de una huida inminente. Esta insinuación del sol es un anticipo del deseo, un mandato de la carne. Cruza ese puente. El mar te reclama.