06/03/2026
LA FUERZA SILENCIOSA DE LAS MUJERES GALLEGAS.
Hay legados que no se escriben en libros, sino en la tierra, en las huertas, en las familias y en la comunidad. El legado de las mujeres gallegas es uno de ellos: resiliente, trabajador y profundamente humano.
En el Liceo de Ourense se celebró un acto organizado por el sindicato CSIF, presidido por Conchita Rey, en el que participaron el delegado de la Xunta Manuel Pardo Cid y el presidente de la Diputación de Ourense Luis Menor, quien recibió el premio a la mejor acción a favor de la igualdad en el Ayuntamiento de Pereiro de Aguiar. La presentación corrió a cargo del periodista de COPE Juan Maceiras, que ejerció de excelente anfitrión.
Durante el acto se rindió homenaje a dos mujeres ourensanas extraordinarias: Marita Souto Figueroa, referente en el ámbito del termalismo, y Esperanza Cortiñas, la conocida “abuela de Galicia”, que a sus 109 años sigue demostrando vitalidad y alegría.
Tuve el honor de cerrar el acto recordando que la longevidad no es casualidad. Es el resultado de la genética, del entorno, de la sanidad, del termalismo, de la calidad del agua, de la alimentación y de la fortaleza de la comunidad. Y en todo ello hay un elemento clave: el papel de las mujeres.
El matriarcado gallego no es solo una expresión cultural: es una realidad histórica que ha sostenido familias, comunidades y territorio.
Reconocer su papel no es solo un acto de justicia. Es entender que una parte esencial de la longevidad excepcional de Ourense se ha construido gracias a las mujeres gallegas.