07/04/2026
Hoy hablamos mucho de salud mental.
Pero pocas veces hablamos de aquello que la deteriora.
Llamamos “enfermedad mental” a un conjunto de síntomas observables: ansiedad, depresión, trastornos de alimentación, dificultades relacionales…
Y sí, los síntomas existen y generan un gran sufrimiento.
Pero reducir el problema únicamente al síntoma puede hacernos perder de vista algo esencial: qué condiciones han hecho necesario que ese síntoma aparezca 🧩
Muchas veces, detrás de lo que etiquetamos como “trastorno”, encontramos carencias profundas:
Carencia de afecto 💔
Carencia de vínculos seguros 🫂
Carencia de apoyo 🤝
Carencia de estabilidad económica 💸
Carencia de salud física 🩺
Carencia de tiempo ⏳
Carencia de sentido 🌱
Cuando estas necesidades humanas básicas no encuentran un lugar donde ser sostenidas, el organismo intenta adaptarse como puede.
A veces con ansiedad 😰
A veces con tristeza persistente 🌧️
A veces con síntomas físicos 🤕
A veces con formas de relacionarse que generan sufrimiento 🧠
Mientras sigamos hablando solo de síntomas y no de causas, cada vez habrá más “enfermedades” que tratar… y menos espacios donde comprender qué está pasando realmente.
Sabemos desde hace años que el estrés sostenido en el tiempo tiene un impacto directo sobre el cuerpo: aumenta la inflamación de bajo grado, altera el sistema inmune, incrementa el riesgo de enfermedad cardiovascular, problemas digestivos, dolor crónico o fatiga persistente.
El médico Gabor Maté ha sido una de las voces más claras al señalar cómo el sufrimiento emocional prolongado puede traducirse en enfermedad física cuando el organismo vive durante demasiado tiempo en estado de amenaza.
Hoy se celebra el Día Mundial de la Salud 🌍
Quizá sea un buen momento para ampliar la mirada.
Porque no puede haber salud si no existe conciencia sobre aquello que la daña.
Hablar de salud también es hablar de condiciones de vida, de vínculos, de apoyo y de humanidad ❤️
¿Tú cómo lo ves? ¿Crees que hablamos demasiado de síntomas y poco de causas?
Te leo en comentarios 🫂♥️